Espacios mínimos y vivienda en A Coruña: ¿cada vez vivimos en pisos más pequeños?
Claves para entender la reducción del espacio habitacional en Galicia

Cuaderno de dibujo: Vivienda mínima
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A Coruña
El tamaño de la vivienda vuelve a estar en el centro del debate. En plena escalada de precios y con el mercado tensionado, muchas personas se preguntan si los pisos son cada vez más pequeños y, sobre todo, si menos metros cuadrados significan peor calidad de vida.
De la mano de la arquitecta Nuria Prieto, repasamos cómo ha evolucionado el tamaño de la vivienda en A Coruña, qué dice la normativa actual en Galicia y cómo hemos pasado de los pisos de 200 metros a viviendas que rozan el mínimo legal.
El origen del debate sobre la vivienda mínima
La discusión sobre el espacio mínimo no es nueva. A principios del siglo XX, arquitectos del Movimiento Moderno empezaron a estudiar cuál era el espacio imprescindible para vivir con dignidad. Ese concepto, conocido como existenzminimum, se desarrolló especialmente en Alemania y Holanda.
La pregunta era clara: ¿cuántos metros necesita realmente una persona para vivir? A partir de ahí surgieron experimentos arquitectónicos que hoy nos resultan familiares, desde viviendas cápsula en Tokio hasta apartamentos futuristas que hemos visto en el cine.
El debate actual conecta directamente con aquella reflexión: en un contexto de precios altos, el tamaño vuelve a ajustarse.
Cuántos metros debe tener una vivienda en Galicia
En obra nueva, la normativa marca límites claros. En Galicia, la vivienda mínima se sitúa en 40 metros cuadrados, con ligeras reducciones posibles en determinados supuestos. Además, la Ley del Hábitat de Galicia —actualizada en 2025— fija superficies mínimas para las estancias principales.
El salón no puede ser inferior a 20 metros cuadrados. El baño principal debe rondar los 5 metros. El dormitorio principal no puede bajar de 12 metros, y los secundarios deben contar con al menos 8.
Estas exigencias buscan evitar la construcción de infravivienda. El problema surge en la rehabilitación, donde en algunos casos las condiciones pueden flexibilizarse. En otras ciudades españolas los mínimos son incluso menores, lo que ha abierto la puerta a viviendas extremadamente pequeñas.
Así han cambiado los pisos en A Coruña a lo largo de la historia
La evolución del tamaño de la vivienda en A Coruña es casi pendular. Se estira y se encoge según el momento económico, social y político.
En los siglos XVIII y XIX, la vivienda tradicional e ilustrada rondaba los 100 metros cuadrados. Eran casas con una estructura muy jerárquica, con salones amplios y dormitorios organizados de forma rígida. Un ejemplo emblemático es la Casa del Doctor Frousk, en la calle Real.
En los años 30, con la Ley Salmón, se impulsa la construcción de vivienda más asequible. Los pisos se reducen y se vuelven más funcionales, pensados para facilitar el acceso a la propiedad o al alquiler a precios razonables.
Tras la posguerra, la promoción pública apuesta por viviendas muy pequeñas y ajustadas, mientras que la promoción privada empieza a ofrecer pisos de mayor tamaño. Con el desarrollismo, no era extraño encontrar viviendas de 150 metros cuadrados o más.
El Barrio de las Flores: ingenio en pocos metros
Uno de los ejemplos más interesantes de vivienda pública en A Coruña es la Unidad Vecinal número 3 del Barrio de las Flores, diseñada por José Antonio Corrales a finales de los años 60.
Son pisos pequeños, pero resueltos con gran inteligencia espacial. Incorporan soluciones como pequeños desniveles para favorecer la entrada de luz y distribuciones que priorizan la ventilación y la iluminación natural.
Este edificio está reconocido como referente de la arquitectura moderna y demuestra que el tamaño no lo es todo si el diseño está bien pensado.
De los pisos de 200 metros a la vivienda ajustada actual
En el otro extremo se sitúan edificios como la Torre Trébol, en Juan Flórez, con viviendas que llegan a rozar los 200 metros cuadrados. Son ejemplos de promoción privada con distribuciones amplias, múltiples habitaciones y grandes salones.
Con el paso de las décadas, la tendencia volvió a ajustarse. En desarrollos de los años 90 y 2000, como Los Rosales, las superficies se moderan. Hoy, cualquier vivienda de obra nueva en Galicia debe cumplir los estándares marcados por la Ley del Hábitat.
El resultado es un equilibrio entre mercado y regulación, donde el margen para reducir metros existe, pero con límites.
¿Menos metros significa peor vivienda?
La historia de la arquitectura en A Coruña demuestra que no siempre. Una vivienda pequeña puede funcionar mejor que una grande mal distribuida.
La clave está en la iluminación natural, la ventilación cruzada, la flexibilidad de los espacios y la calidad del diseño. El reto actual no es solo cuántos metros tiene un piso, sino cómo se utilizan.
En un momento en el que el debate sobre la vivienda digna vuelve a la primera línea, mirar al pasado ayuda a entender el presente. Y deja abierta una pregunta que sigue siendo tan actual como hace un siglo: cuál es el espacio mínimo necesario para vivir bien en A Coruña.




