A Coruña Opina: ¿Trabajar menos para vivir mejor? El debate sobre la jornada laboral
Debate la jornada laboral: productividad, conciliación y semana de cuatro días

LUIS TEJIDO (EFE)

A Coruña
A Coruña Opina, dentro de Hoy por Hoy A Coruña, puso sobre la mesa uno de los debates laborales más actuales: la reducción de la jornada laboral y la reorganización de los horarios de trabajo. La conversación coincidió con el impulso del Gobierno para rebajar la jornada máxima semanal en España de 40 a 37,5 horas, una medida que busca acercar el modelo laboral español a otros países europeos.
En el coloquio participaron Jesús Vázquez Forno, director de la Escuela de Relaciones Laborales de la Universidade da Coruña; Ángel Iglesias, secretario general de UGT en A Coruña; y Beatriz Regos, asesora laboral de la Confederación de Empresarios de A Coruña. También intervino el emprendedor Dani Rocha, responsable de La Revolución de los Graneles, que explicó cómo cambió su horario laboral para mejorar su conciliación.
La reducción de jornada y el modelo europeo
El debate arrancó recordando que la normativa de la Unión Europea fija un máximo de 48 horas semanales de trabajo, incluidas las horas extra. En España, el límite actual es de 40 horas, aunque la propuesta del Gobierno plantea reducirlo a 37,5 horas.
Este debate no es nuevo en Europa. Francia, por ejemplo, aplica desde el año 2000 una jornada de 35 horas semanales. Sin embargo, los participantes coincidieron en que la cuestión no se limita a reducir horas, sino a repensar la organización del tiempo de trabajo y adaptar los horarios a las necesidades actuales de la sociedad.
Horarios racionales: más allá de trabajar menos
Uno de los conceptos que más apareció durante la conversación fue el de racionalizar los horarios. En España siguen siendo habituales las jornadas partidas o los horarios muy extendidos a lo largo del día, algo que dificulta la conciliación familiar y personal.
Ángel Iglesias señaló que reorganizar el tiempo de trabajo puede tener efectos positivos en la productividad, ya que reduce tiempos improductivos y mejora el rendimiento. También criticó la cultura del presencialismo que aún persiste en algunos entornos laborales, donde se valora más el tiempo en la oficina que los resultados.
El ejemplo de un comercio local: cambiar horarios para ganar vida
El caso de Dani Rocha, responsable de La Revolución de los Graneles, sirvió para ilustrar cómo un cambio de horario puede transformar la vida laboral y personal.
Antes trabajaba con un horario comercial clásico: apertura por la mañana y por la tarde, con varias horas de pausa en medio del día. Esa pausa, explicó, no permitía realmente descansar ni conciliar, ya que el trabajador sigue pendiente de volver al negocio.
Tras trasladarse al Mercado de Elviña decidió adoptar un horario más continuo: abrir de 9:30 a 14:00, con una única tarde de apertura a la semana y actividad los sábados. Según contó, el cambio le permitió pasar más tiempo con su familia y organizar mejor su día, mientras que los clientes se adaptaron con normalidad al nuevo horario.
Productividad y control del tiempo de trabajo
Otro de los temas centrales fue el control de la jornada laboral, especialmente ante la posibilidad de implantar registros digitales más precisos. En el debate se señaló que España sigue siendo uno de los países con más horas extra no remuneradas, lo que demuestra que el control actual no siempre refleja la realidad.
Para los representantes sindicales, un registro más eficaz permitiría garantizar que se respeten los horarios y evitar abusos. Desde la perspectiva empresarial, se recordó que el control del trabajo ya existe desde hace décadas y que la clave está en organizar adecuadamente las plantillas y los procesos productivos.
¿Es posible una semana laboral de cuatro días?
La conversación también abordó una idea que cada vez aparece con más frecuencia en el debate laboral europeo: la semana laboral de cuatro días. Jesús Vázquez Forno señaló que este modelo podría ser deseable si la tecnología continúa aumentando la productividad y permite reorganizar el trabajo.
Para el representante de UGT, este modelo podría incluso favorecer la creación de empleo y dinamizar el consumo, al aumentar el tiempo libre de los trabajadores. Sin embargo, desde el ámbito empresarial se advirtió de que no todos los sectores pueden asumir fácilmente ese cambio, especialmente aquellos que dependen de la atención directa al público.
El futuro del trabajo: menos horas o mejor organizadas
El debate concluyó con una idea compartida: el tiempo de trabajo se ha convertido en un elemento clave en el mercado laboral. Cada vez más trabajadores valoran los horarios, la conciliación y la calidad de vida tanto como el salario.
La digitalización, la automatización y los cambios culturales están transformando la forma de trabajar. Y en ese nuevo escenario, la gran pregunta sigue abierta: cómo equilibrar productividad empresarial y bienestar de los trabajadores en la organización del tiempo de trabajo.




