8M: Rosa Cobo advierte de un retroceso en la igualdad y llama a reforzar las políticas feministas
La socióloga de la Universidade da Coruña analiza los retos actuales del feminismo, el impacto del discurso negacionista y las desigualdades laborales que siguen afectando a las mujeres

A Vivir las Rías: Resistencia, Rosa Cobo
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A Coruña
A las puertas de un nuevo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el debate sobre la igualdad vuelve al centro de la conversación pública. Aunque se han logrado avances en derechos y visibilidad, persisten importantes desigualdades y, según algunos expertos, incluso se detectan retrocesos en determinadas actitudes sociales.
La socióloga Rosa Cobo, especialista en igualdad de la Universidade da Coruña, advierte de que el feminismo se enfrenta a nuevos desafíos, especialmente entre parte de la población joven.
Durante una conversación sobre los retos de la igualdad en el siglo XXI, Cobo analiza las causas de este fenómeno y plantea qué medidas son necesarias para avanzar hacia una sociedad más justa.
¿Es suficiente la igualdad de oportunidades?
Para Rosa Cobo, la igualdad formal no basta.
Según explica, son necesarios cambios sociales más profundos, ya que las desigualdades estructurales siguen presentes en múltiples ámbitos.
Además, señala que actualmente se percibe un cierto retroceso en las creencias sobre igualdad, especialmente entre algunos sectores jóvenes y, en mayor medida, entre hombres.
Diversos sondeos sociológicos muestran que existe una creciente desconfianza hacia el feminismo entre parte de la juventud.
“La igualdad está teniendo en estos momentos un retroceso, sobre todo a nivel de creencias individuales”, explica Cobo.
El impacto del discurso negacionista
Uno de los factores que la socióloga considera clave es el auge de discursos políticos que cuestionan la desigualdad de género o niegan la violencia contra las mujeres.
Según señala, estos discursos contribuyen a generar confusión y rechazo hacia los avances feministas.
A esto se suman otros elementos sociales, como el debate surgido tras el movimiento MeToo, que ha llevado a algunos jóvenes a interpretar los cambios sociales como una pérdida de privilegios.
También menciona el impacto del consumo de pornografía mainstream, que puede influir en la percepción de las relaciones y la sexualidad.
Todo ello, explica, contribuye a la aparición de discursos misóginos y reaccionarios que cuestionan los avances en igualdad.
Reacciones ante los avances feministas
Cobo recuerda que históricamente los avances en derechos suelen ir acompañados de reacciones conservadoras.
Cuando la sociedad toma conciencia de problemas como la violencia de género o las agresiones sexuales, quienes se benefician de las desigualdades pueden sentirse amenazados.
“Cuando hay agresiones sexuales, por primera vez en la historia se mira al agresor”, explica la socióloga.
Este cambio cultural, señala, puede generar incomodidad en determinados sectores.
Jóvenes y feminismo: un escenario abierto
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es la división generacional en torno al feminismo.
Algunos jóvenes reproducen mensajes reaccionarios o minimizan las desigualdades, influenciados por discursos políticos o redes sociales.
Sin embargo, Cobo subraya que el fenómeno no es exclusivamente español, sino que se observa en toda Europa y en otros países occidentales.
Pese a ello, insiste en que el escenario no es completamente negativo.
Motivos para el optimismo
A pesar de los obstáculos, la socióloga considera que también hay señales positivas.
Cada vez más mujeres denuncian agresiones sexuales y la sociedad discute abiertamente sobre cuestiones como el consentimiento o la violencia de género.
Hace apenas una década, muchos de estos debates no existían en la esfera pública.
“Las chicas tienen que saber que, a pesar de los obstáculos, hay avances”, afirma.
El movimiento MeToo, por ejemplo, permitió que millones de mujeres compartieran experiencias y reforzaran la credibilidad de sus testimonios.
La brecha salarial y la feminización de la pobreza
Uno de los problemas más persistentes es la desigualdad económica.
Aunque la brecha salarial sigue siendo una preocupación importante, Cobo advierte de que el problema es más amplio.
Las mujeres continúan concentrándose en los sectores laborales más precarios, peor pagados y con menos derechos.
Entre las principales preocupaciones destacan:
- mayor presencia femenina en trabajos con salarios bajos
- mayor incidencia del trabajo precario o informal
- mayor riesgo de pobreza laboral
“En la parte más baja de la pirámide social están mayoritariamente las mujeres”, señala la socióloga.
Políticas públicas para avanzar en igualdad
Para reducir estas desigualdades, Cobo defiende la necesidad de reforzar las políticas públicas de igualdad.
Aunque reconoce que ninguna política es infalible, considera que estas medidas son fundamentales para generar cambios estructurales y conciencia social.
El compromiso institucional, insiste, es clave para avanzar hacia una sociedad más justa.
El 8M como recordatorio colectivo
Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer recuerda los avances conseguidos gracias a generaciones de mujeres que lucharon por la igualdad.
Pero también sirve para poner el foco en los retos pendientes.
La igualdad real, concluye Cobo, sigue siendo un objetivo que requiere implicación social, política y colectiva.
Porque, más allá de una fecha en el calendario, el 8M es un recordatorio de que la igualdad es responsabilidad de toda la sociedad.




