"Ya hablará": cuándo preocuparse si un niño tarda en hablar y cómo estimular el lenguaje en casa
Aunque cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, los especialistas recomiendan observar algunas señales y estimular el lenguaje desde los primeros años para favorecer su aprendizaje y comunicación

Catherine Delahaye

A Coruña
La infancia es una de las etapas más importantes de la vida de una persona, quizá la más decisiva. En esos primeros años se desarrollan muchas de las capacidades que acompañarán al niño durante toda su vida. Una de ellas es el lenguaje.
Es habitual escuchar entre familias una frase muy repetida cuando un niño tarda en hablar: "ya hablará, dale tiempo". En muchos casos puede ser así, porque cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo. Sin embargo, también hay momentos en los que conviene detenerse y observar si ese desarrollo del lenguaje está siguiendo un curso adecuado.
Carmen Iglesias, en La aventura de aprender de Hoy por Hoy A Coruña, explica que no existe una fecha exacta para que los niños empiecen a hablar o para que tengan un determinado número de palabras. Cada pequeño evoluciona dentro de un rango amplio de normalidad.
Cada niño tiene su ritmo
No todos los niños empiezan a hablar al mismo tiempo. Algunos desarrollan antes el lenguaje y otros necesitan un poco más de tiempo. Por eso, comparar constantemente con otros niños de la misma edad no siempre es útil.
Aun así, hay situaciones que pueden servir como señal de alerta. Por ejemplo, cuando un bebé de 20 o 24 meses apenas dice palabras, o cuando solo utiliza "mamá" o "papá" pero no incorpora nuevo vocabulario ni intenta comunicarse con otras palabras.
En estos casos, más que preocuparse, la recomendación es ocuparse. Es decir, prestar atención y, si es necesario, consultar con un profesional para valorar si conviene estimular el lenguaje de una forma más intensiva.
El lenguaje, base del aprendizaje
El lenguaje es mucho más que una herramienta para comunicarse. También es el vehículo del pensamiento y una base fundamental para el aprendizaje.
Un buen desarrollo del lenguaje facilita habilidades como la comprensión lectora, la expresión oral y escrita o la capacidad de relacionar ideas. Incluso asignaturas como las matemáticas requieren comprensión verbal para entender problemas o explicaciones complejas.
Por eso, estimular el lenguaje desde los primeros años puede favorecer que, en el futuro, los niños tengan mayores herramientas para desenvolverse en el aprendizaje.
Cómo estimular el lenguaje desde casa
La estimulación del lenguaje no requiere ejercicios complicados. De hecho, muchas de las estrategias más efectivas forman parte de la vida cotidiana.
Los cuentos, por ejemplo, son una herramienta muy valiosa desde los primeros meses de vida. Los libros con texturas, imágenes o pequeñas historias ayudan a que los niños identifiquen objetos, sonidos y palabras.
También es importante hablar con los niños de forma clara y sencilla. Utilizar frases cortas y un lenguaje natural permite que puedan imitar los patrones de habla que escuchan a su alrededor.
Además, cualquier actividad diaria puede convertirse en una oportunidad para estimular el lenguaje: cocinar juntos, ir al supermercado, pasear por el parque o simplemente conversar durante la comida.
El juego como herramienta para ampliar vocabulario
El juego es otra de las mejores formas de estimular el lenguaje durante la primera infancia.
Actividades sencillas como puzzles, juegos de memoria, asociaciones de imágenes o juegos de turnos permiten introducir nuevo vocabulario y construir pequeñas historias. Por ejemplo, relacionar el dibujo de un conejo con una zanahoria puede dar pie a explicar que el conejo come zanahorias o dónde vive.
Estas pequeñas conversaciones ayudan a que los niños escuchen palabras nuevas y comprendan cómo se relacionan entre sí.
Errores frecuentes al estimular el habla
Uno de los errores más habituales es corregir constantemente la pronunciación de los niños pequeños. Durante los primeros años, muchas palabras aparecen como aproximaciones.
Si un niño dice "aba" en lugar de "agua" o "pero" en vez de "perro", lo recomendable no es corregirle de forma directa, sino repetir la palabra correctamente dentro de una frase.
También es aconsejable evitar el lenguaje infantilizado. Los niños aprenden imitando lo que escuchan, por lo que es mejor hablarles con un lenguaje natural y claro.
Cuándo consultar con un especialista
Si alrededor de los dos años el niño no utiliza palabras, apenas intenta comunicarse o su vocabulario es muy reducido, puede ser recomendable consultar con un especialista.
Detectar a tiempo posibles dificultades y ofrecer herramientas de comunicación adecuadas puede ayudar a mejorar el desarrollo lingüístico y facilitar el aprendizaje en el futuro.
Al final, estimular el lenguaje no consiste en presionar al niño para que hable antes, sino en ofrecerle un entorno rico en comunicación, lleno de palabras, juegos, historias y conversaciones. Ese es el mejor punto de partida para que el lenguaje florezca.




