Ser bombero: vocación, servicio y compromiso con la ciudadanía
Los bomberos de A Coruña celebran su patrón San Juan de Dios con una caravana por la ciudad

A Coruña
Cada 8 de marzo, además de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, los bomberos celebran también a su patrón, San Juan de Dios. Una fecha que, más allá de la celebración, se convierte en una oportunidad para reivindicar el valor de una profesión marcada por la vocación, el servicio público y el compromiso con la ciudadanía.
En ciudades como A Coruña, la jornada se celebró con iniciativas como una caravana de camiones por las calles, una forma simbólica de acercarse a los vecinos y hacer visible el trabajo que realizan los parques de bomberos durante todo el año.
Una profesión que nace de la vocación
Ser bombero no es solo un empleo. Para muchos profesionales es una decisión profundamente vocacional, ligada al deseo de ayudar a los demás y contribuir a una sociedad más segura.
Así lo explica el bombero Roberto Rivas, que destaca que quienes llegan a esta profesión suelen compartir una motivación común: el servicio público.
“Cuando interiorizas el servicio a los demás, entiendes esta profesión de otra manera. Muchas personas entran por esa vocación de ayudar y de aportar algo positivo a la sociedad”, señala.
El trabajo en los parques de bomberos implica enfrentarse a situaciones complejas y, en ocasiones, peligrosas. Sin embargo, esa capacidad de intervención es precisamente lo que atrae a quienes sienten que este camino profesional encaja con su forma de entender la vida.
Cada intervención es diferente
Uno de los rasgos que define la profesión es que ningún servicio es igual a otro. Desde incendios hasta rescates o emergencias domésticas, cada intervención plantea retos distintos.
Para los bomberos, el objetivo siempre es el mismo: proteger a las personas y minimizar los daños.
Aunque muchas actuaciones no trascienden a la opinión pública, los profesionales destacan que las experiencias más importantes no suelen ser las más mediáticas, sino aquellas en las que consiguen ayudar directamente a alguien.
Salvar una vida, rescatar a una persona atrapada o evitar que un incendio cause daños mayores son momentos que dejan una huella profunda en quienes ejercen este trabajo.
El reconocimiento de la ciudadanía
Los bomberos son uno de los servicios públicos que mayor confianza generan entre la población. En muchas ocasiones, los profesionales perciben ese reconocimiento de manera directa durante sus intervenciones.
“Sentimos constantemente el cariño de la gente. Cuando acudimos a una emergencia o simplemente cuando nos ven por la calle, la ciudadanía nos transmite ese agradecimiento”, explica Rivas.
Ese apoyo social se convierte en uno de los mayores estímulos para quienes desempeñan esta labor.
Un día para celebrar la profesión y el compañerismo
La celebración del patrón también tiene un fuerte componente interno. Es un día de encuentro entre bombeiros en activo, jubilados y nuevas generaciones que comienzan su carrera.
Un momento para compartir experiencias, reforzar los vínculos entre compañeros y recordar que el trabajo en un parque de bomberos se basa, en gran medida, en la confianza mutua.
“Es una jornada muy especial porque se juntan promociones nuevas con compañeros que se jubilaron hace años. Es una excusa perfecta para reencontrarse”, señala Rivas.
Una profesión con retos pendientes
A pesar del reconocimiento social, el sector todavía afronta desafíos importantes. Uno de ellos es la baja presencia de mujeres en los parques de bomberos, una realidad que sigue siendo habitual en muchos cuerpos.
En el parque de A Coruña, por ejemplo, el porcentaje de mujeres continúa siendo reducido, algo que para muchos profesionales demuestra que aún queda camino por recorrer en materia de igualdad.
La coincidencia del patrón con el Día Internacional de la Mujer invita también a reflexionar sobre la necesidad de impulsar políticas que faciliten una mayor presencia femenina en el sector.
Más que un trabajo
Para quienes la ejercen, la profesión de bombero es mucho más que un empleo. Es una combinación de preparación, compromiso y vocación de ayuda que se pone a prueba en cada intervención.
Una labor que muchas veces pasa desapercibida, pero que resulta fundamental para la seguridad de la sociedad.
Porque, cuando ocurre una emergencia, hay algo que la ciudadanía tiene claro: los bomberos siempre estarán ahí para ayudar.




