Cómo el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán está disparando el precio de la energía
Para analizar la situación hablamos con Fernando de Llano, profesor titular de Economía en la Universidade da Coruña y experto en energía

Fernando de Llano, profesor titular de Economía de la Universidade da Coruña, experto en energía
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A Coruña
Han pasado ya más de diez días desde que Estados Unidos e Israel lanzaron nuevos ataques sobre Irán, una escalada que está generando un grave drama humanitario, pero también importantes consecuencias a nivel global, especialmente en la economía.
Los consumidores lo perciben rápidamente en el día a día, por ejemplo cuando van a llenar el depósito de sus vehículos o cuando revisan el precio de la electricidad. La razón es clara: la energía está en el centro de este conflicto geopolítico, especialmente el petróleo y el gas.
En las últimas horas, además, la Asociación Empresarial Eólica ha señalado que las energías renovables están funcionando como una especie de escudo energético frente a la inestabilidad internacional.
Para analizar la situación hablamos con Fernando de Llano, profesor titular de Economía en la Universidade da Coruña y experto en energía.
Por qué están subiendo los precios de la energía
Según explica el economista, el aumento de los precios responde principalmente a la inestabilidad internacional generada por el conflicto.
De Llano señala que los precios de la energía, igual que ocurre con otras materias primas, están muy vinculados a la estabilidad de la economía mundial. Cuando aparecen conflictos bélicos, se genera incertidumbre en los mercados y eso acaba reflejándose en el coste de los combustibles y de la electricidad.
En este caso, además, el problema se agrava porque la tensión se concentra en una región clave para el suministro global de combustibles fósiles, un recurso del que Europa sigue dependiendo en gran medida, especialmente en el transporte.
Aunque la Unión Europea intenta reducir esa dependencia, todavía no se ha conseguido abandonar el uso del petróleo y el gas en sectores clave, lo que hace que cualquier crisis internacional tenga un impacto inmediato.
Un problema que puede prolongarse en el tiempo
El experto advierte de que esta crisis energética podría no ser solo temporal.
La diferencia con otros conflictos recientes es que en este caso se están viendo afectadas infraestructuras de extracción y refinado de petróleo, algo que puede provocar consecuencias más duraderas en el mercado energético.
Esto significa que no se trata únicamente de una interrupción puntual del suministro o de problemas logísticos, sino de una situación que podría tener efectos estructurales en los precios de la energía durante las próximas semanas o meses.
Cómo afecta la subida del petróleo a la economía
El encarecimiento de los combustibles no solo afecta a los conductores. El impacto se extiende a toda la economía porque el transporte depende en gran medida del petróleo.
Cuando sube el coste del combustible, también lo hacen los precios del transporte de mercancías, lo que acaba repercutiendo en los precios de productos y servicios.
En España este impacto es incluso mayor que en otros países europeos debido a dos factores clave.
Por un lado, la electrificación del transporte todavía es relativamente baja. Mientras que en España se sitúa entre el 11 % y el 12 %, en el conjunto de la Unión Europea ronda el 20 %.
Por otro lado, el uso del ferrocarril para el transporte logístico es muy reducido. En Europa representa alrededor del 17 % del transporte de mercancías, mientras que en España apenas alcanza el 3 %.
El enorme coste energético de Europa
El volumen de gasto energético de la Unión Europea ilustra la magnitud del problema.
Cada día, Europa gasta alrededor de mil millones de euros en combustibles fósiles para abastecer su economía. España representa aproximadamente el 10 % de ese gasto total.
Por este motivo, las instituciones europeas llevan años insistiendo en la necesidad de impulsar las energías renovables y reducir la dependencia energética del exterior.
El objetivo es que una mayor parte de la energía consumida se genere dentro del propio territorio europeo, evitando que grandes cantidades de dinero se destinen a la compra de combustibles a otros países.
Galicia, especialmente vulnerable al precio del combustible
En Galicia el impacto puede ser aún mayor por varias razones estructurales.
El parque móvil gallego es uno de los más antiguos de España, con una media de dos años más que la media estatal. Además, existe una mayor presencia de vehículos diésel, lo que aumenta la dependencia de los combustibles fósiles.
A esto se suma que Galicia se está convirtiendo en un destino habitual de vehículos diésel de segunda mano, lo que refuerza esa dependencia.
Otro factor importante es la movilidad en el medio rural, donde el coche sigue siendo prácticamente imprescindible para desplazarse, lo que dificulta una transición rápida hacia alternativas más sostenibles.
Las energías renovables, una oportunidad estratégica
A pesar de esta vulnerabilidad, Galicia también cuenta con una gran ventaja: su capacidad para generar electricidad a partir de energías renovables, especialmente eólica.
Según el economista, el futuro pasa por electrificar cada vez más sectores de la economía, incluido el transporte, para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Pero también considera fundamental generar valor económico en el propio territorio, de forma que los beneficios de la producción energética se queden en Galicia.
As Pontes y el almacenamiento energético
Uno de los proyectos que podría marcar el futuro energético de Galicia es la propuesta de convertir As Pontes en un polo de almacenamiento energético.
La idea consiste en aprovechar infraestructuras existentes para almacenar energía renovable mediante baterías y el embalse de la zona, lo que permitiría estabilizar el sistema eléctrico y atraer nuevas empresas vinculadas al sector energético.
Según De Llano, Galicia tiene capacidad de generación renovable, pero necesita también infraestructuras de almacenamiento que permitan completar toda la cadena de valor de la energía.
Una posible zona franca energética en Galicia
El experto también plantea la posibilidad de crear una zona franca energética que sirva para atraer empresas vinculadas a la transición energética.
Otras regiones españolas, como Andalucía o Canarias, cuentan con más de una zona franca, por lo que una iniciativa similar en el norte de Galicia podría ayudar a impulsar el desarrollo industrial y tecnológico vinculado a la energía.
Conclusión
La escalada del conflicto en Oriente Medio demuestra hasta qué punto la energía sigue siendo un elemento central de la economía global.
Las tensiones en una región clave para el suministro de petróleo y gas están provocando ya subidas en los carburantes y en el precio de la electricidad, con efectos directos sobre consumidores y empresas.
Al mismo tiempo, la situación refuerza la necesidad de acelerar la transición hacia energías renovables y electrificar sectores como el transporte, una estrategia que no solo tiene beneficios climáticos, sino también económicos y estratégicos para Europa y para Galicia.




