Casi el 20% de los gallegos se siente solo: así se combate la soledad en A Coruña
Expertos, sanitarios y vecinos analizan en A Coruña Opina las causas de la soledad no deseada y las iniciativas que buscan crear redes de apoyo en los barrios.

A Coruña Opina: La soledad no deseada
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A Coruña
La soledad no deseada se ha convertido en uno de los grandes retos sociales de nuestro tiempo. En Galicia, casi dos de cada diez adultos afirman sentirse solos, una situación que preocupa tanto a instituciones como a profesionales sanitarios y entidades sociales.
Este fue el tema de esta semana en A Coruña Opina, donde expertos y vecinos analizaron las causas de la soledad no deseada, su impacto en la salud y las redes de apoyo que existen en la ciudad para combatirla.
Casi el 20% de los adultos en Galicia se sienten solos
El último estudio elaborado por Fundación ONCE y Fundación AXA, dentro del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, revela un dato preocupante:
- El 19,8% de la población adulta en Galicia se siente sola.
- El 15,2% sufre soledad crónica.
Detrás de estas cifras hay realidades muy diversas: personas mayores que viven solas, vecinos que apenas se relacionan con su entorno o ciudadanos que, pese a vivir rodeados de gente, sienten una profunda falta de compañía.
El ejemplo más dramático es el de personas que fallecen solas en sus hogares y no son descubiertas hasta tiempo después. Pero más allá de estos casos extremos, existen muchas situaciones cotidianas de personas que simplemente necesitan conversar, compartir o sentirse parte de una comunidad.
Vivir solo no es lo mismo que sentirse solo
Uno de los matices que se puso sobre la mesa en el programa es que vivir solo no significa necesariamente sentirse solo.
Muchas personas viven solas pero mantienen una red social activa. En cambio, otras conviven con familiares o vecinos y aun así experimentan una sensación profunda de aislamiento.
La vida en las ciudades también influye. Aunque las urbes concentran a miles de personas en pocos metros, la realidad es que cada vez conocemos menos a nuestros vecinos.
Como explicaron los participantes en el debate, en muchos edificios las relaciones se limitan a un “hola y adiós” en el portal. La falta de tiempo, las jornadas laborales largas o el cambio de hábitos sociales han debilitado los vínculos de barrio que antes eran habituales.
La experiencia de los vecinos: cuando el barrio vuelve a ser comunidad
Un ejemplo de cómo revertir esta situación es el proyecto “La Buena Vecindad” de Cruz Roja, que trabaja para crear redes de apoyo entre vecinos.
Purificación Brandariz, vecina del barrio de Los Rosales, contó en el programa cómo su vida cambió tras participar en la iniciativa.
Recién jubilada, apenas conocía a dos o tres personas en su barrio. Fue una vecina quien la animó a acudir a las reuniones organizadas por Cruz Roja.
A partir de ahí comenzaron las actividades, los encuentros y algo tan simple como quedar para tomar un café o acompañarse al médico.
“Ahora conozco a un montón de gente y cada vez intento traer a más vecinos. Socializar es una maravilla”, explicaba.
Para muchas personas, el problema no es la falta de familia, sino la ausencia de relaciones en el día a día.
Proyectos en A Coruña para combatir la soledad no deseada
En la ciudad existen diferentes iniciativas que trabajan para detectar y reducir estas situaciones.
Cruz Roja y el proyecto “La Buena Vecindad”
Emma Varela, técnica responsable del programa, explicó cómo funciona esta iniciativa.
Cuando se detecta una posible situación de soledad:
- Se realiza una visita domiciliaria.
- Se evalúa el nivel de aislamiento mediante escalas específicas.
- Se contacta con vecinos para crear una red de apoyo en el edificio o barrio.
El objetivo es que no solo se organicen actividades puntuales, sino que se genere una comunidad que cuide y acompañe.
Pequeños gestos pueden marcar la diferencia: un vecino que ayuda a bajar las escaleras, alguien que acompaña a comprar o simplemente una conversación diaria.
Andainas saudables del Centro de Salud de Vioño
Otra iniciativa destacada son las Andainas Saudables, promovidas desde el centro de salud de Vioño.
La enfermera Mónica Fernández explicó que cada miércoles por la tarde se reúnen vecinos para caminar y conversar.
La actividad no requiere inscripción ni compromiso fijo. Los participantes se agrupan según su ritmo y realizan rutas adaptadas.
El resultado va mucho más allá del ejercicio físico:
- Se crean nuevas amistades
- Se refuerza la salud mental
- Se reduce el aislamiento social
“A veces cosas pequeñas se convierten en grandes soluciones: juntarse, caminar y hablar”, explicó Fernández.
Farmacias: un punto clave para detectar la soledad
Las farmacias también pueden desempeñar un papel fundamental.
Ramón Sáez, vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos, explicó que los farmacéuticos conocen muy bien a muchos pacientes, especialmente a personas mayores.
A menudo detectan señales de alerta:
- visitas cada vez más frecuentes
- deterioro en el estado de ánimo
- cambios tras el fallecimiento de una pareja
Muchas veces el motivo real de la visita no es sanitario.
“A veces vienen simplemente porque necesitan hablar”, señaló Sáez.
Por eso se ha firmado un convenio con la Consellería de Política Social para mejorar la detección y derivación de casos de soledad no deseada.
Un problema que seguirá creciendo
Los expertos coinciden en que este fenómeno irá en aumento por varios motivos:
- Mayor esperanza de vida
- Envejecimiento de la población
- Cambios en la estructura familiar
- Ritmos de vida más individualizados
Cada vez habrá más personas mayores viviendo solas, especialmente en las ciudades.
Por ello, iniciativas comunitarias, sanitarias y sociales serán clave para prevenir el aislamiento.
El primer paso: salir de casa y pedir ayuda
El mensaje final de los participantes fue claro: no hay que tener miedo a dar el paso.
Muchas personas dudan en participar en actividades o programas sociales por vergüenza o pudor. Sin embargo, en la mayoría de los casos solo salir de casa ya supone un gran avance.
Las asociaciones, centros de salud y organizaciones sociales ofrecen múltiples recursos para acompañar a quienes lo necesiten.
Y a veces la solución empieza con algo muy simple:saludar a un vecino, compartir un paseo o sentarse a charlar.




