"Su vida fue novelesca y ella de mojigata no tenía nada": así era Maruja Mallo, la artista más peculiar de su tiempo
El historiador José Antonio Rey repasa la biografía la artista nacida de la provincia de Lugo, empezando por su verdadero nombre
"Su vida fue novelesca y ella de mojigata no tenía nada": así era Maruja Mallo, la artista más peculiar de su tiempo
Lugo
En su novela "El cuarto vértice", Carlos Moreno Lugrís narra la vida de la artista Maruja Mallo y Marina Méndez. En Hoy por hoy Lugo, el historiador José Antonio Rey repasa su biografía, empezando por su verdadero nombre.
"Maruja Mallo, que nació en Viveiro en 1902, en realidad se llamaba Ana María Gómez González". Fue una pintora surrealista y "una de las figuras más auténticas de la vanguardia del siglo XX". "Muy vinculada a la generación del 27", explica, "su carrera estuvo marcada por la constante experimentación, la independencia artística y sobre todo su espíritu transgresor".
"Se hizo amiga de gente como Dalí, García Lorca, y con Alberti parece que tuvo algo más que una relación de amistad", señala el profesor de historia. Respecto a Lorca, "dicen las malas lenguas" que Emilio Aladrén "tuvo un romance con ella" y "la dejó por Federico".
De ella decía el poeta y amigo de la lucense, García Lorca: "Maruja Mallo entre 'Verbena' y 'Espantajo'", que "son dos obras de la artista", explica José Antonio Rey, "toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo. Sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad".
La España en la que vivió Maruja Mallo
Maruja Mallo, junto con otras de sus compañeras y amigas, "rompieron con todo" en su momento. Fue una de las protagonistas de la acción que dio nombre a una generación de artistas: se quitaron el sombrero en plena Plaza del Sol de Madrid. "Las apedrearon como si se hubiesen quitado allí mismo las bragas", dice Rey.
"En la España en la que vivió ser una mujer libre, extravagante, independiente, parecía un imposible", pero "ella de mojigata no tenía nada". "Republicana confesa", nada tenía que ver "con un ama de casa" y su hoy en día estuviese viva, José Antonio Rey está convencido de que militaría en Sumar o en Podemos: "Yo creo que el PSOE se le quedaría un pelín a la derecha".
En lo personal, "tuvo una vida novelesca" y sus convicciones feministas "le duraron toda la vida". Durante un tiempo vivió París, donde "conoció a Magritte, a Max Ernst o a un tal Joan Miró".
También formó parte de las misiones pedagógicas, que "eran un proyecto cultural para llevar los libros, el teatro, a los pueblos". La Guerra Civil la pillo de vuelta en Galicia precisamente participando en esta iniciativa. Tras el golpe de estado "tiene que esconderse en Vigo y en Tui, desde donde paso a Portugal para exiliarse en Latinoamérica". La que le ayudó fue la embajadora de Chile en Lisboa, Gabriela Mistral, que después ganó el premio Nobel de Literatura.
En 2025, concluye el historiador, "a través de la Ley de Memoria Democrática, el Gobierno de España le entregó una declaración de reparación y reconocimiento para ella y para su hermano". También recibió el "reconocimiento a esas Brigadas Españolas en el extranjero".