Combustibles, transporte y comercio exterior: las claves del impacto de la guerra en Galicia
El encarecimiento del petróleo y las tensiones comerciales afectan al metal, el textil, el granito y las exportaciones alimentarias, mientras el alza del diésel y la electricidad se traslada al bolsillo de los ciudadanos

El Puzzle: Las repercusiones económicas de la guerra contra Irán
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A Coruña
La guerra en Oriente Medio sigue protagonizando la actualidad económica y sus consecuencias, tan impredecibles como Trump, se dejan notar en varios sectores y en todos los bolsillos. Esta mañana montamos un Puzzle sobre la repercusión de la escalada bélica.
¿Cuáles son los sectores más afectados de forma directa en Galicia?
Son varios los sectores de la economía de Galicia afectados directamente por sus relaciones comerciales con la zona de conflicto. Uno de ellos es el del metal, que importa de este este espacio económico materias primas como acero y aluminio para el naval, el aeronáutico o la defensa.
Desde Turquía también se importan materias textil, lo que afecta a este importante sector en Galicia. El conflicto también efectos en las rutas internacionales y eso impacta en el sector de la logística. En cuanto a las exportaciones, las empresas alimentarias distribuyen productos del mar hacia Oriente Medio.
Otro sector afectado es el el granito. Hay alrededor de 50 empresas gallegas de este ámbito con intereses en Oriente Medio. Hay grandes proyectos en marcha en la zona que ofrecían posibilidades a empresas gallegas, en Dubái o Arabia Saudí, por ejemplo.
¿Y cómo afecta al conjunto de la economía de Galicia?
La guerra ha ocasionado una importante subida del precio de los combustibles y eso afecta a todas las economías. Como respuesta al ataque de Estados Unidos e Israel, Irán ha decidido cerrar el Estrecho de Ormuz. Se trata de una lengua de mar entre Irán y Omán por el que navegan grandes buques que transporten petróleo y gas. En este tiempo el barril de petróleo, que es la referencia, ha superado de nuevo la barrera de los 100 dólares. Diferentes expertos señalan que por encima de este precio existe un grave riesgo de que la inflación es descontrole.
Pero es que además cualquier conflicto internacional, y especialmente en esta zona de extracción y refinado de petróleo, genera incertidumbre y eso contribuye a una subida del precio de los combustibles.
La consecuencia inmediata es aumento del precio de la electricidad y de los costes del transporte. Y cuando el transporte sube el efecto se traslada al conjunto de la economía.
Hay que tener en cuenta además que en España hay un menor uso del tren como transporte de mercancías, lo que reduciría el impacto de la subida de los combustibles.
Se resienten, por tanto, también los bolsillos de los ciudadanos
Sí, porque pagamos más por los combustibles y porque también acabaremos pagando más por los productos que son transportados. >
En cuando a los combustibles hay un dato interesante aportado en esta emisora por el profesor de Economía de la Universidade da Coruña Fernando de Llano. En Galicia hay una mayor presencia de motores diésel que en el conjunto de España, en términos relativos. Y es precisamente el gasóleo el que más está subiendo. Si en la producción de gasolina Europa tiene capacidad de exportación, en gasóleo depende más de las producciones de otros países. Y por eso el diésel es más sensible a subidas como las que se están registrando ahora.
Hoy, en el área de A Coruña, el litro de diésel está entre un euro con setenta y tres céntimos y un euro con 88 céntimos. Es decir, el litro está unos 40 céntimos más caro que antes de la guerra.
El conflicto afecta al precio de los carburantes, pero también a la electricidad
Sí porque, como decíamos antes, si sube el petróleo al final sube muchos costes en cascada. Y además también está subiendo el gas, que sí interviene en la generación de electricidad. Esta semana, la Asociación de Empresas Eólicas ha indicado que las renovables en España están permitiendo amortiguar el golpe.
Este conflicto pone de nuevo sobre la mesa la necesidad de que Europa tenga una menor dependencia del exterior y de los combustibles fósiles, como el gas y el petróleo. Se han dado pasos en eso que conocemos como transición energética, pero muchos expertos consideran que son insuficientes. El profesor Fernando de Llano ve aquí una oportunidad, crear una zona franca en el norte de Galicia, en el área entre A Coruña y As Pontes, vinculada con la energía. Serviría para coordinar acciones que se están desarrollando en el ámbito de la transición.
¿Hay ayudas previstas?
Sí, el Gobierno está preparando medidas para rebajar el impacto. De entrada, lo que se plantea son rebajas fiscales para los sectores del campo y el transporte. Y, al menos de momento, se aleja de la posibilidad de establecer bonificaciones a los carburantes como se hizo cuando Rusia inició los ataques contra Ucrania.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha convocado para el lunes a representantes de estos sectores para analizar la situación y evaluar posibles medidas que mitiguen el impacto económico.
Y mientras el Gobierno gallego ha pedido esta semana una reunión urgente con el ministro de Economía para aprobar ayudas a empresas exportadoras.
La subida de los combustibles empieza a notarse en el alza del IPC
El índice de precios de consumo ha incrementado tres décimas en febrero en Galicia su tasa interanual, hasta situarla en el 2,2%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. En el último año lo que más subió de precio fueron los huevos hasta un 30,1%. Las hortalizas subieron un 15,2 por ciento. Sigue más o menos estable el precio del aceite de oliva tras la subida de los últimos años que luego se moderó. En comparación con enero el IPC sube un 0,5%. Alimentos y bebidas no alcohólicas registran el alza mayor en la comparación interanual de hasta el 3,6% en la comunidad gallega, y en bebidas alcohólicas y tabaco la subida es del 4,3%.
En términos mensuales (febrero sobre enero), el IPC subió un 0,4%, su mayor alza mensual desde el pasado mes de octubre, cuando aumentó un 0,7%. Este repunte fue resultado del encarecimiento de restaurantes y servicios de alojamiento en un 0,9%, de la subida del transporte en un 0,8% por el alza de los precios de los combustibles para vehículos personales, y de los alimentos en un 0,6% por el mayor coste de las frutas y frutos de cáscara y de las hortalizas, legumbres y patatas.
También subió en el último año la recogida de basuras, un 28,6%, la joyería y relojes de pulsera, un 27,5% y el transporte combinado pasajeros, un 26,6%. Bajaron los precios respecto a febrero de 2025 en vestido y calzado, sobre el 2 %). Subieron vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles y hasta el 3% la sanidad.




