Los 31 segundos de Eric Lambrechts
El colegiado belga cambió su criterio con la expulsión de Borja Iglesias
Movistar Liga de Campeones
Vigo
En menos de 31 segundos podríamos ver los vídeos de Usain Bolt batiendo el récord del mundo de los 100 metros lisos (9,58) y, después, el de los 200 metros lisos (19,19). Incluso podríamos ver a Florence Griffith batir su récord del mundo de 100 metros lisos (10,49) y, justo después, el de 200 (21,34). También a Letsile Tebogo bajar de los 31 segundos en la prueba no olímpica de los 300 metros lisos con su marca de 30,69. Si se lo llega a pensar 5 segundos más el colegiado belga, incluso también daría tiempo a ver batir el récord del mundo de los relevos 4×100, cuyo mejor registro está en 36,84. Al colegiado belga del Celta-Lyon, también le dieron para mucho.
El Celta actual es un rookie en Europa. Hacía 8 años que no pisaba la alfombra roja y eso se nota a la hora del cómo te ven los rivales y los colegiados. Es más sencillo ser contundentes con Hugo Sotelo en el Celta-Lille en el minuto 29 (es expulsión), que hacerlo con el Aston Villa, el Porto o el Lyon. Las únicas expulsiones de la noche llegaron en el Celta-Lyon y en el Panathinaikos-Betis (una para cada equipo). Siempre pesa mucho el escudo y los galones de los clubes que son habituales en estas competiciones. Este jueves hemos podido ver nuevamente cómo los de Claudio Giráldez sufrieron un arbitraje “a la europea” del belga Eric Lambrechts que cortó numerosos ataques del Celta con faltas en ataque de los delanteros en la pugna con los centrales. Lo que viene siendo no complicarse la vida.
En el criterio de las tarjetas, el Celta acabó con cuatro amarillas y una roja y el Lyon solamente con dos amarillas. Y eso que comenzó el equipo de Fonseca marcando territorio con tres o cuatro entradas duras en los primeros 5 minutos. Dos de ellas bastante duras, pero que se quedaron en ni una más y ya. El colegiado apostó por un arbitraje dialogante hasta el minuto 19, en el que Borja vio la primera amarilla clara. Mingueza fue amonestado también en el 48 de partido. La primera del Lyon no llegó hasta el 52, cuando hubo un pisotón de Tagliafico a Carreira.
Pero todo cambió en el minuto 55. El colegiado pita falta en ataque en una acción de Borja Iglesias sobre Clinton Mata. El angoleño que quedó tirado en el suelo haciendo la croqueta mientras sus compañeros reclamaban una segunda amarilla porque sabían que era Borja Iglesias. Se encontraron con un no del árbitro que pedía calma y hacía gestos con las manos de que falta y ya está. El belga fue a hablar con Borja, se acercó a ver si necesitaba asistencia Mata, volvió a separarse de las protestas de los franceses y, cuando todo parecía aclarado, se mete la mano en el bolsillo, se va acercando a Borja, le saca la segunda amarilla y, después, la roja. Más de 31 segundos para tomar la decisión. O necesitaba visualizar la acción él solo de manera introspectiva en un aparte, o se dejó presionar por los jugadores del Lyon o hubo chivatazo desde la Sala VOR. Esta pausa en la toma de decisiones es algo que ha mosqueado mucho al Celta y al celtismo.
Sostenía Claudio Giráldez al término del partido que no le habían convencido para nada las explicaciones que le dio el árbitro. Para una segunda amarilla nunca se puede apoyar en el VAR. Si no lo hizo y Van Driessche no lo alertó de nada, sorprende que se tomase más de 31 segundos diciendo a unos y a otros que calma y que no era nada, que se llevase en varias ocasiones la mano al pinganillo de la oreja, que tuviese ese arrepentimiento solitario y que se fuese a por el Panda. Como explicaba Iturralde en Carrusel Deportivo, fue una mala gestión del belga el tomarse tanto tiempo en sacar la amarilla y en hacer ese gesto reiterado de tocarse el pinganillo. Al margen de si puede ser segunda amarilla o no, en el mismo contexto en Lyon, sería complicado ver que en el minuto 55 al equipo de Fonseca le fuesen a dejar con uno menos. Pesan los galones del que es habitual en Europa y el que es un rookie que acaba de llegar a la fiesta. Ya no es el qué, sino el cómo. Esos 31 segundos eternos.
Después de esa jugada clave, sacó otra amarilla a Kango, autor de varias acciones claras en la primera parte, en el 76. En el 92, Marcos Alonso vio una clara amarilla por cortar una contra de Endrick. El balance total: 4 amarillas para el Celta por 2 del Lyon, con 10 faltas cometidas por los locales y 12 de los visitantes. Por no hablar de la jugada del gol de Endrick con la intervención del VAR para ver si entró del todo o no, no se revisó si hay falta de Yaremchuk a Radu antes de que el balón entrase en su portería. Queda la vuelta en Lyon; veremos si toca un árbitro suizo en Francia, después de que tocase un belga en Vigo. Ojalá no volvamos a tener 31 segundos de deliberación, arrepentimiento o cambio de decisiones.
Jacobo Buceta
Periodista de Radio Vigo-Cadena Ser desde 1998....Periodista de Radio Vigo-Cadena Ser desde 1998. Director de Hoy por Hoy Vigo desde 2008 y narrador de Carrusel Deportivo desde 2005. Presentador de Área de Juego en Televigo (antes Localia Vigo) desde 2005.