Bebidas energéticas y menores: por qué es importante que las familias estén informadas en la adolescencia
La nueva prohibición de bebidas energéticas para menores abre el debate sobre cómo acompañar a los adolescentes en el consumo de productos y modas que pueden afectar a su salud

La aventura de aprender: Bebidas energéticas en adolescentes
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A Coruña
La prohibición de la venta de bebidas energéticas a menores ya está en vigor en varias comunidades y ha vuelto a poner sobre la mesa un debate importante para las familias: qué consumen los adolescentes y cómo acompañarlos en esta etapa de cambios.
En La aventura de aprender de Hoy por Hoy, la especialista Carmen Iglesias reflexiona sobre este tema y sobre la necesidad de que madres y padres se mantengan informados cuando sus hijos entran en la preadolescencia y adolescencia, una etapa que, según explica, requiere incluso más atención que los primeros años de vida.
De bebés investigamos todo… pero en la adolescencia también hace falta informarse
Cuando nacen los hijos, muchas familias viven una etapa de búsqueda constante de información.
Cuándo dicen su primera palabra, cuándo empiezan a caminar o por qué hacen determinados gestos son dudas habituales. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa vigilancia informativa suele relajarse.
“Hay unos años en los que parece que todo fluye”, explica Iglesias. “Pero cuando llega la preadolescencia y la adolescencia, vuelve a ser un momento en el que hay que investigar mucho”.
El motivo es claro: aparecen nuevas modas, retos virales, aplicaciones y productos de consumo que pueden parecer inofensivos, pero que en determinados casos pueden tener consecuencias para la salud o el bienestar de los menores.
El caso de las bebidas energéticas en adolescentes
Uno de esos ejemplos son las bebidas energéticas, cuyo consumo se ha popularizado entre jóvenes y adolescentes.
Aunque beber una de forma puntual puede no tener consecuencias graves, el problema aparece cuando el consumo se vuelve habitual.
Según advierte la experta, tomarlas de forma recurrente puede tener efectos negativos en el organismo, especialmente en menores, debido a su alto contenido en cafeína, azúcar y otros estimulantes.
Además, en algunos casos se han dado situaciones en las que familias confunden estas bebidas con refrescos normales, sin ser plenamente conscientes de su composición.
Por eso, la recomendación es clara: ante cualquier duda, informarse antes de permitir su consumo.
Aprender a decir “voy a valorarlo”
Uno de los consejos clave que lanza Carmen Iglesias a las familias es perder el miedo a no responder inmediatamente a las peticiones de los hijos.
Cuando un adolescente pide algo nuevo —una bebida de moda, una aplicación o un producto— no pasa nada por responder:
“Lo voy a investigar, lo voy a pensar y después te diré”.
Según explica, esto también ayuda a los jóvenes a aprender a gestionar la espera, algo que antes formaba parte natural del crecimiento y que hoy, en un contexto de inmediatez digital, se ha reducido mucho.
Además, aunque el adolescente pueda enfadarse en un primer momento, las consecuencias de permitir algo sin conocerlo pueden ser mucho mayores.
Elegir bien las “batallas” en la crianza
La especialista también insiste en un aspecto clave en la educación durante la adolescencia: no todas las discusiones tienen la misma importancia.
Las familias deben centrar sus esfuerzos en lo que realmente afecta a la salud física y mental de sus hijos.
Entre esas cuestiones prioritarias pueden estar:
- El uso del móvil
- Las aplicaciones y redes sociales
- El consumo de bebidas o productos poco saludables
- El tiempo frente a pantallas o videojuegos
Sin embargo, hay otros aspectos que pueden ser más flexibles.
Por ejemplo, la ropa que llevan, determinados peinados o pequeños cambios estéticos forman parte del proceso natural de construcción de identidad.
“Todos hemos pasado por etapas en las que llevábamos peinados o modas que a nuestros padres no les gustaban”, recuerda Iglesias.
Estar al día para acompañar mejor a los adolescentes
El mensaje final es claro: la crianza también exige adaptarse a los cambios sociales y generacionales.
Estar informado sobre tendencias, productos o aplicaciones no significa controlar cada paso de los hijos, sino poder acompañarlos mejor en su crecimiento.
En un mundo con cada vez más estímulos e información, el papel de las familias sigue siendo fundamental para ayudar a los menores a tomar decisiones saludables.
Y, como recuerda Carmen Iglesias, poner el foco en lo realmente importante siempre será la mejor estrategia en la educación de los hijos.




