El bosque sagrado donde nació Lugo: la historia del emperador Augusto y la ciudad más antigua de Galicia
Esta es una de la Historias de Galicia que nos cuenta cada semana Iván Fernández Amil en La Ventana de las Rías

A Coruña
Hace más de 2.000 años, en pleno auge del Imperio romano, se produjo un acontecimiento que marcaría para siempre la historia de Galicia: la fundación de Lugo. Pero lo que muchos no saben es que, según una de las teorías más fascinantes, la ciudad nació en un bosque sagrado, un lugar de culto donde las creencias locales y el poder de Roma se encontraron.
Esta es una de la Historias de Galicia que nos cuenta cada semana Iván Fernández Amil en La Ventana de las Rías, pero que ayudan a entender el origen de una de las ciudades más antiguas de la comunidad.
Augusto, el primer emperador convertido en dios
Para comprender el origen de Lugo hay que viajar hasta el reinado de Cayo Julio César Augusto, considerado el primer emperador romano de la historia.
Su gobierno inauguró una etapa conocida como la Pax Romana, un largo periodo de estabilidad y relativa paz en el imperio. Pero esa paz no se consiguió sin conflictos. Augusto tuvo que enfrentarse a numerosos pueblos de Europa, entre ellos los galaicos, que habitaban el territorio de la actual Galicia.
Tras su sometimiento, alrededor del año 20 a.C., Roma comenzó a reorganizar el territorio.
El pacto sagrado con los pueblos galaicos
Para mantener el control de las fronteras y evitar nuevas rebeliones, el emperador estableció acuerdos con los pueblos conquistados. Estos pactos se llamaban Sacramentum, compromisos sagrados que obligaban a ambas partes a mantener la paz.
En todo el Imperio romano se realizaron solo cuatro de estos pactos, y uno de ellos tuvo lugar en la antigua Galicia.
Fue entonces cuando Augusto envió a Pablo Fabio Máximo con una misión muy concreta:
- Construir una casa de la moneda
- Acuñar monedas conmemorativas
- Fundar una nueva ciudad imperial
Esa ciudad sería Lucus Augusti, la actual Lugo.
¿Por qué se fundó Lugo en ese lugar?
La elección del lugar donde se fundó Lugo sigue generando debate entre historiadores. Existen dos grandes teorías.
Teoría militar
Una de ellas sostiene que Lucus Augusti se levantó sobre un antiguo campamento militar romano que se había desplazado desde Astorga hasta un asentamiento castreño cercano.
Teoría religiosa: el bosque sagrado
La segunda teoría, considerada por muchos la más interesante, señala que el lugar fue elegido por motivos religiosos y simbólicos.
En la antigua tradición romana, “lucus” significaba bosque sagrado, un espacio donde las comunidades realizaban rituales y ceremonias.
Según esta interpretación, los pueblos de la zona ya se reunían en ese lugar para realizar cultos. Roma habría aprovechado ese simbolismo para fundar allí una nueva ciudad dedicada al emperador.
De esta manera, el antiguo bosque sagrado se transformó en Lucus Augusti, literalmente “el bosque sagrado de Augusto”.
El ritual de fundación de la ciudad
La fundación de Lugo no fue solo una decisión administrativa. Roma realizaba complejos rituales de fundación urbana, cargados de simbolismo religioso.
El encargado de ejecutar el ritual fue Pablo Fabio Máximo, mientras que el diseño de la ciudad fue elaborado por Marco Vipsanio Agripa, uno de los grandes estrategas del imperio y amigo cercano de Augusto.
La ciudad se diseñó con:
- Planta cuadrada
- División en cuatro barrios
- Orientación hacia los cuatro puntos cardinales
Lo más sorprendente es que todavía se conservan tres de los cuatro monolitos que marcaron esos puntos cardinales durante la fundación de la ciudad.
Un vestigio directo de aquel momento histórico que ocurrió hace más de dos milenios.
Lugo, un enclave clave del Imperio romano
Lucus Augusti creció rápidamente gracias a su ubicación estratégica. La ciudad estaba situada entre importantes núcleos de población y cerca de ricas explotaciones mineras, uno de los principales intereses de Roma en Galicia.
Además, por Lugo pasaban varias vías romanas que conectaban con otras ciudades importantes del noroeste peninsular como:
- Astorga
- Braga
Esto convirtió a Lugo en un centro administrativo y económico clave.
La construcción de la muralla romana de Lugo
A finales del siglo III, el emperador Diocleciano creó la nueva provincia romana de Galicia. El crecimiento de la ciudad obligó a reforzar su defensa.
Roma ordenó entonces la construcción de una gran muralla que hoy es uno de los monumentos más impresionantes de la antigüedad.
La Muralla romana de Lugo tiene características extraordinarias:
- 2.266 metros de longitud
- 7 metros de anchura
- 85 torres de vigilancia
- Construcción finalizada a comienzos del siglo IV
Se levantó principalmente con pizarra y bloques de granito, unidos por un mortero de enorme resistencia que ha permitido que la estructura se conserve durante siglos.
La muralla también contaba con:
- Un foso exterior de 20 metros de ancho
- 4 metros de profundidad
- Un espacio interior entre la muralla y las viviendas para facilitar la defensa
Gracias a este sistema, Lugo fue durante siglos una ciudad prácticamente inexpugnable.
¿Qué fue del bosque sagrado de Augusto?
Una de las grandes preguntas de esta historia sigue sin respuesta: ¿dónde estaba exactamente el bosque sagrado que dio origen a Lugo?
No se sabe con certeza si existió realmente o dónde se encontraba. Sin embargo, algunos investigadores creen que su espíritu todavía puede percibirse en ciertos lugares de Galicia.
Se trataría de los llamados Campos de A Feira, espacios donde aún crecen castaños, robles y pinos centenarios. Lugares que, según algunos estudios, podrían ser herederos de aquellos antiguos lucos o bosques sagrados.
Tal vez el bosque original desapareció hace siglos. Pero su memoria sigue viva en el nombre de la ciudad y en la historia de Galicia.




