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Retos virales en adolescentes: cómo hablar con tus hijos y prevenir riesgos

Cómo prevenir los riesgos de los retos virales en adolescentes a través del diálogo familiar

Un grupo de adolescentes consultan su teléfono móvil. / Maskot

Un grupo de adolescentes consultan su teléfono móvil.

A Coruña

Los retos virales no son algo nuevo, pero en la era de las redes sociales han adquirido una dimensión global que preocupa cada vez más a familias y educadores. La psicóloga Carmen Iglesias advierte de la importancia de la comunicación en casa para prevenir conductas peligrosas entre adolescentes.

¿Por qué los retos virales afectan tanto a los adolescentes?

La adolescencia es una etapa compleja en la que la necesidad de pertenencia al grupo cobra especial relevancia. Muchos jóvenes participan en retos virales para encajar socialmente o ganar reconocimiento, sin valorar plenamente las consecuencias.

Antes, este tipo de conductas existían, pero su alcance era limitado. Hoy, gracias a plataformas digitales, cualquier reto puede difundirse a nivel mundial en cuestión de horas.

Los peligros reales de los retos virales

Algunos desafíos pueden parecer inofensivos, pero otros conllevan riesgos graves para la salud. Un ejemplo reciente es el reto del consumo excesivo de paracetamol, que puede provocar daños severos en el organismo e incluso la muerte.

No se trata de un simple susto o una visita al hospital: las consecuencias pueden ser irreversibles.

Además, existen prácticas que, aunque no se consideren “virales” como tal, también implican riesgos importantes:

  • Saltos desde rocas al mar
  • Juegos de apnea (aguantar la respiración)
  • Conductas de riesgo en grupo durante el verano

Todas ellas pueden derivar en lesiones graves, como parálisis o daños permanentes.

¿Es mejor no hablar del tema con los hijos?

Algunas familias dudan: “¿Y si hablar de ello despierta su curiosidad?”. Sin embargo, los expertos lo tienen claro: la información es poder.

Hablar abiertamente permite que los adolescentes:

  • Comprendan las consecuencias reales
  • Desarrollen pensamiento crítico
  • Se sientan más seguros para decir “no”

Ocultar la información no evita el problema, solo lo hace más peligroso.

Cómo abordar los retos virales en casa

La clave está en cómo se habla, no solo en qué se dice.

1. Elegir el momento adecuado

Evita sacar el tema en medio de un conflicto. Lo ideal es hacerlo en un ambiente relajado, como durante una comida o un momento de tranquilidad.

2. Evitar el tono de reprimenda

No se trata de acusar o desconfiar, sino de informar y acompañar.

3. Usar ejemplos reales

Comentar noticias o casos que hayan aparecido en medios ayuda a contextualizar:

“Hemos visto en la radio que hay un reto peligroso… ¿sabes de qué va?”

4. Analizar consecuencias juntos

Hablar de efectos reales en la salud, incluso mostrando ejemplos, ayuda a que comprendan la gravedad.

5. Fomentar la comunicación bidireccional

Los adolescentes también necesitan expresar su opinión. Escuchar es tan importante como informar.

La prevención empieza antes de la adolescencia

Aunque los retos virales afectan especialmente a adolescentes, la educación comienza mucho antes. A partir de los 10 u 11 años, los niños ya tienen capacidad para entender riesgos y consecuencias.

Además, es fundamental:

  • Supervisar el acceso a redes sociales
  • Establecer límites claros
  • Generar confianza desde la infancia

Enseñar a decir “no”: una habilidad clave

Uno de los aprendizajes más importantes es saber rechazar situaciones de riesgo. Decir “no” puede ser más difícil que seguir al grupo, pero es esencial para evitar consecuencias graves.

Los jóvenes deben entender que:

  • No siempre hay que seguir a la mayoría
  • Su identidad no depende de la aprobación social
  • Su seguridad está por encima de cualquier reto

El papel de las familias: acompañar sin juzgar

La base de todo es una relación de confianza. Cuando los hijos sienten que pueden contar lo que les ocurre sin miedo a ser juzgados, es más fácil prevenir situaciones peligrosas.

Compartir experiencias cotidianas también ayuda a educar:

Pequeñas historias del día a día enseñan valores, empatía y responsabilidad sin necesidad de grandes discursos.

Conclusión: comunicación, la mejor herramienta

Los retos virales seguirán existiendo, pero su impacto puede reducirse con una herramienta fundamental: la comunicación en familia.

Hablar, escuchar y educar desde la calma permite que los adolescentes desarrollen criterio propio y tomen decisiones más seguras.

Porque, al final, prevenir no es controlar, sino acompañar.

 

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