El convenio estatal del textil desata el rechazo en A Coruña: las trabajadoras alertan de pérdida de derechos
ARTE, CCOO y Fetico alcanzan un preacuerdo que afectará a más de 100.000 trabajadores del sector textil en España


A Coruña
El principio de acuerdo alcanzado entre la Asociación Retail Textil España (ARTE) y los sindicatos CCOO y Fetico para crear el primer convenio colectivo estatal de grandes cadenas del comercio textil ha abierto un nuevo frente laboral en A Coruña. Aunque la patronal defiende que el texto mejorará las condiciones de más de 100.000 trabajadoras en España, en la provincia coruñesa el rechazo es frontal.
Las empleadas, que en los últimos años protagonizaron movilizaciones históricas para mejorar sus salarios y condiciones laborales, consideran que el nuevo marco estatal supone un retroceso respecto a los avances conseguidos.
Movilizaciones en el horizonte
Las trabajadoras, agrupadas principalmente en torno a CIG y UGT, ya advierten de que podrían retomar las protestas. Su principal reivindicación pasa por mantener la prevalencia de los convenios provinciales frente al estatal.
Lucía Domínguez, de la CIG, señala que la desaparición de ese marco provincial dejaría las condiciones laborales “en manos de la gran patronal”, debilitando la capacidad de negociación de las plantillas.
El conflicto no es menor en una provincia donde el comercio textil tiene un peso clave y donde las trabajadoras lograron mejoras salariales y sociales tras meses de presión en la calle.
Un impacto directo en los salarios
Uno de los puntos más criticados es el económico. Según los datos que manejan los sindicatos contrarios al acuerdo, una dependienta en A Coruña o Pontevedra podría perder en torno a 2.000 euros anuales con la aplicación del nuevo convenio.
A esto se suman otros aspectos que generan preocupación en el sector, como la no inclusión del tiempo de descanso en la reducción de jornada o la obligatoriedad de trabajar en domingos y festivos, cuestiones que ya habían sido mejoradas en acuerdos provinciales.
Excepción vasca y agravio comparativo
El malestar en Galicia crece al compararse con Euskadi. Allí, el acuerdo estatal sí contempla una excepción que permite mantener un marco propio tras un pacto con la patronal vasca.
Una posibilidad que fue solicitada también en Galicia pero que no prosperó, lo que ha sido interpretado por las trabajadoras coruñesas como un agravio comparativo.
La defensa del acuerdo estatal
Desde CCOO defienden que el preacuerdo supone un avance global para el sector. Sostienen que permitirá homogeneizar salarios, equiparar contratos y mejorar la organización de la jornada laboral en todas las grandes cadenas de moda.
El texto incluye subidas salariales para los años 2026, 2027 y 2028, así como cambios en la contratación. Entre ellos, se fija en nueve meses la duración máxima de los contratos por circunstancias de producción y se establece que los fijos-discontinuos deberán trabajar al menos 180 días al año, con un mínimo de 90 consecutivos.
Además, el sindicato subraya que se respetarán las jornadas anuales más favorables que ya existan en convenios provinciales, siempre que sean inferiores a las fijadas en el nuevo marco.
Un cambio estructural en el sector
El nuevo convenio se aplicará de forma progresiva, en función de la vigencia de los acuerdos provinciales actuales, que dejarán de negociarse en el futuro. Este punto es clave en el rechazo de las trabajadoras gallegas, que ven peligrar el modelo que les permitió mejorar sus condiciones.
Desde ARTE insisten en que el objetivo es dotar al sector de un marco “estable” y homogéneo. Su presidenta, Ana López Casero, asegura que la negociación sigue abierta a posibles mejoras.
A Coruña, epicentro del conflicto
El principio de acuerdo ha tenido una respuesta especialmente contundente en A Coruña, donde el movimiento de trabajadoras del textil se ha convertido en un referente a nivel estatal.
Para muchas de ellas, el nuevo convenio no supone un avance, sino un paso atrás. Consideran que la homogeneización que defiende la patronal puede traducirse en una igualación a la baja que borre los logros alcanzados tras años de movilización.
Con este escenario, el sector se encamina hacia un nuevo ciclo de tensión laboral, con A Coruña nuevamente en el centro del conflicto.




