La queimada no es celta: el origen real de una de las tradiciones más populares de Galicia
La popular bebida gallega que muchos consideran milenaria nació en realidad en los años 60, fruto de la creatividad de un artista vigués y del contexto cultural de la época

Historias de Galicia: El origen de la queimada
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A Coruña
Siempre hemos escuchado que la queimada es una tradición ancestral, casi mágica, heredada de los celtas y transmitida durante siglos en Galicia. Pero ¿y si no fuera exactamente así? ¿Y si parte de esa historia fuera mucho más reciente de lo que creemos?. Esta es una de las Historias de Galicia que todavía no te habían contado, con Iván Fernández Amil.
La realidad desmonta el mito: la queimada, tal y como la conocemos hoy, no es milenaria. Es, en gran medida, una creación del siglo XX.
Un banco por la mañana, un artista por la tarde
El origen del conjuro de la queimada tiene nombre y apellidos: Mariano Marcos Ávalo. Durante el día trabajaba en el Banco Pastor, en Vigo, pero por las tardes se transformaba en un personaje completamente distinto: poeta, dibujante, humorista y actor.
En los años 60 comenzó a frecuentar un barco atracado en el puerto de Vigo, frente a la Cruz Roja, que se había convertido en punto de encuentro de artistas, escritores y bohemios. Allí se organizaban reuniones culturales y fiestas en un ambiente creativo y libre.
Fue en ese contexto donde, en 1967, Mariano decidió escribir un conjuro para acompañar una práctica que ya existía: quemar aguardiente. Su intención era simplemente crear algo llamativo, misterioso, que encajara con el ambiente de aquellas reuniones.
El conjuro que se convirtió en tradición
Lo que empezó como un recurso escénico acabó creciendo de forma inesperada. En 1974, Mariano añadió referencias que hoy son inseparables del ritual —Satán, Belcebú, las meigas— y comenzó a representarlo en la discoteca Fausto de Vigo.
El éxito fue inmediato. El conjuro empezó a circular, se copiaba, se recitaba… pero sin mencionar a su autor. Con el tiempo, ese texto moderno pasó a considerarse una tradición ancestral, como si hubiera existido desde siempre.
Antes de la queimada, ya había aguardiente quemado
Que el conjuro sea reciente no significa que todo surgiera de la nada. La costumbre de quemar aguardiente ya existía en Galicia antes de los años 60.
Hay referencias a reuniones de emigrantes gallegos en los años 50 donde se preparaban bebidas similares, mezclando alcohol, azúcar y, en algunos casos, café. Incluso existen recetas documentadas a principios del siglo XX en Pontevedra y en los años 40 en Porto Marín.
La diferencia es clara: aquella práctica carecía de ritual, de escenografía y de ese componente mágico que hoy asociamos a la queimada.
Por qué la queimada no puede ser celta
La idea de que la queimada tiene origen celta se cae por dos razones fundamentales.
La primera es que los celtas no conocían el aguardiente. La destilación del alcohol no llegó a Galicia hasta la Edad Media, probablemente entre los siglos XII y XIII, introducida por los árabes.
La segunda es el azúcar, otro ingrediente imprescindible. También es una incorporación posterior, de origen medieval.
Sin aguardiente ni azúcar, sencillamente no podía existir la queimada en época celta.
Una tradición nacida en un momento clave
Entonces, ¿por qué caló tanto la idea de que era un ritual milenario?
La respuesta está en el contexto histórico. En los años 60 y 70, Galicia vivía un proceso de recuperación cultural tras décadas de represión franquista. Había una necesidad de reconstruir símbolos de identidad.
La queimada, con su fuego, sus invocaciones y su estética ancestral, encajaba perfectamente en ese momento. Parecía antigua, parecía auténtica, y ofrecía una conexión emocional con un pasado imaginado.
Intelectuales como Cunqueiro, Lugrís o Blanco Amor contribuyeron a consolidar ese imaginario, ayudando a dar forma al ritual tal y como hoy lo conocemos.
De invención a símbolo gallego
Con el tiempo, la queimada se convirtió en mucho más que un espectáculo. Se integró en celebraciones, en reuniones populares e incluso en actos institucionales. Figuras como Manuel Fraga la utilizaron como símbolo de identidad gallega en distintos contextos, dentro y fuera de Galicia.
Mientras tanto, su creador veía cómo su obra se expandía sin control. Mariano Marcos Ávalo no registró la propiedad intelectual hasta 2001 y nunca obtuvo grandes beneficios económicos.
Pero tampoco parecía importarle demasiado. Él mismo decía que su mayor orgullo era que el conjuro se recitara por todo el mundo.
La magia de una tradición inventada
Mariano murió en 2022, con 85 años, después de haberse convertido en una figura casi legendaria, el llamado “brujo mayor de Galicia”.
Su logro fue extraordinario: consiguió que unas palabras escritas en un barco acabaran formando parte del folclore colectivo. Que una invención reciente se viviera como una tradición de siglos.
Porque, al final, la queimada sí es profundamente gallega. No por su supuesto origen celta, sino porque fue creada, asumida y transmitida por los propios gallegos.
Y quizá eso la hace todavía más auténtica.




