Del padrenuestro de Rosalía a los influencers de la fe: ¿Están los jóvenes cambiando el psicólogo por la religión?
Los expertos advierten de los peligros que supone que la fe sustituya la terapia
Del padrenuestro de Rosalía a los influencers de la fe: ¿Están los jóvenes cambiando el psicólogo por la religión?
Lugo
El último disco de Rosalía, 'Lux', ha supuesto una revolución en muchos ámbitos y también ha propiciado una revisión sobre la relación que las nuevas generaciones tienen con la religión. En su último trabajo, la cantante incorpora imágenes, símbolos y recursos estéticos del cristianismo en su trabajo y en una de sus últimas entrevistas ha asegurado rezar un padrenuestro cada noche.
A la vez, en las redes sociales cada vez aparecen más creadores de contenidos que, exponiendo sus experiencias personales, predican los beneficios de la religión. La fe parece estar poniéndose de moda entre los más jóvenes, y los expertos alertan del riesgo de que termine sustituyendo a la psicología.
La psicóloga Jennifer Souto explica que la religión "cumple unas funciones emocionales muy profundas" y relaciona su auge en la actualidad con el ritmo de vida: "Vivimos en una época donde la incertidumbre es constante, los trabajos inestables, nos comparamos constantemente a través de las redes sociales, tenemos relaciones líquidas y la sensación de no llegar a todo".
En este contexto, puede aparecer "como ese espacio donde todo parece tener sentido". Por un lado, ofrece "estructura", es decir, "un marco claro para entender el mundo". Por otro, da sensación de pertenencia: "Supone una comunidad donde sentirte acompañado y presenta la idea de no estar solo porque hay algo más grande que tú sosteniéndote".
Pero, sobre todo, lo que la psicóloga cree que es más atractivo para los jóvenes es que supone un "alivio inmediato". "A través del rezo, de la meditación, de la espiritualidad, se puede reducir la ansiedad en cuestión de minutos", continúa Souto, que matiza que "esto no es malo", sino "algo profundamente humano". Sin embargo, sí que puede llegar a generar situaciones complejas: "El problema no es refugiarse en la fe, sino cuando la fe se convierte en el único refugio".
Influencers espirituales
En las redes sociales estos discursos han logrado hacerse un hueco y ganan cada vez más presencia, con los conocidos como misioneros digitales o influencers de la fe. Se trata de "jóvenes o famosos que llevan esta evangelización al terreno en el que se mueve la mayoría de la gente, que son las redes sociales", tal y como los define Jennifer Souto.
"Han logrado traducir el mensaje religioso a un formato más emocional, más cercano y adaptado a la cultura digital", explica. Lo hacen compartiendo "su vulnerabilidad", porque "cuentan sus crisis, sus dudas y sus momentos de ansiedad", con lo que consiguen un "efecto muy potente": por un lado "normalizan ese estado", y por otro "ofrecen un alivio emocional rápido".
Sobre el caso de Rosalía y su trabajo 'Lux', la psicóloga cree que "trata de reflejar una tendencia generacional", aunque también señala la dificultad para analizarlo porque "no podemos saber donde empieza y acaba el marketing".
Rezar para evitar enfrentar el dolor
El riesgo de estos mensajes aparece cuando "se interpreta la fe como una solución completa". "Esos mensajes de que Dios está contigo y de que hay que aceptar su providencia, sustituyen en ocasiones un proceso terapéutico que quizás es necesario", advierte, y señala también que "es más común de lo que pensamos" usar la religión para evitar enfrentar el dolor. "Los seres humanos tendemos a evitar el sufrimiento y la fe puede presentarse como una especie de analgésico emocional", señala.
La religión y salud mental chocan cuando "la fe deja de ser un apoyo y se convierte en una forma de evitar la tristeza y la ansiedad" o "promueve sentimientos de culpa", por ejemplo "cuando alguien piensa que si sufre es porque no cree lo suficiente" o cuando "se interpreta el malestar como un fallo moral". En los casos más drásticos, se puede llevar a desarrollar "dependencia emocional de líderes o determinados grupos", que es la forma en la que funcionan las sectas.
"Muchas personas están intentando sanar heridas emocionales profundas únicamente desde esa fe, y ahí es donde la psicología señala que la fe puede acompañar, pero no puede reemplazar el trabajo emocional necesario para sanar de verdad", concluye Souto.