Tatiana Tibuleac llena la MOP: “Este libro es un mensaje para mis hijos”
Tatiana Tibuleac inaugura las Women Writers Series de la MOP con lleno absoluto y 200 asistentes


A Coruña
La MOP arrancó su Women Writers Series con un lleno absoluto. 200 personas, el aforo máximo, asistieron a la primera charla del ciclo protagonizada por la escritora Tatiana Tibuleac y moderada por la periodista de El País, Andrea Aguilar. Un inicio que confirma el interés del público por este formato de encuentros literarios.
Un verano real convertido en literatura
Uno de los momentos más reveladores de la conversación llegó cuando Tibuleac explicó el origen de su novela más conocida. La autora situó el germen del libro en una experiencia personal vivida durante unas vacaciones familiares.
“La casa que Alexei y su madre alquilaron… empecé a escribir ahí algunos capítulos porque gran parte del libro se escribió ese verano. Era una escena real”, relató.
Aquella vivencia, aseguró, podría haber sido material cinematográfico, pero acabó transformándose en literatura.
Escribir como necesidad emocional
La autora explicó que su primera novela no nace de una estrategia literaria, sino de una acumulación de experiencias personales. La maternidad, la reconciliación con su padre y el miedo a no estar a la altura como madre fueron detonantes clave.
“Este libro es como un mensaje en una botella para mis hijos”, afirmó ante el público.
Tibuleac recordó cómo redescubrió a su padre en su rol de abuelo, lo que generó en ella sentimientos contradictorios que acabaron canalizándose en la escritura.
Una novela sin planificación
Lejos de un proceso estructurado, la escritora sorprendió al explicar que comenzó a escribir el libro casi desde el final. Las primeras escenas surgieron de lo vivido ese verano, sin un plan previo.
Fue el tono, marcado por la rabia del protagonista, lo que terminó de dar forma a la obra.
“Cuando escribí la primera frase sobre el odio del hijo hacia la madre, supe que tenía un libro”, explicó.
Desarraigo e identidad
La conversación también abordó el tema del desarraigo, central tanto en la obra como en la propia vida de la autora. Aunque la historia transcurre en Francia, el protagonista arrastra una identidad fragmentada entre Londres, Polonia y un entorno que no termina de sentir como propio.
Tibuleac reconoció que su experiencia como migrante ha sido determinante en su escritura.
“Entendí que mi fuerza como escritora viene del lugar donde nací, aunque no escriba directamente sobre él”.
Del periodismo a la literatura
Moderada por Andrea Aguilar, la charla permitió explorar también el paso de Tibuleac por el periodismo. La autora subrayó las diferencias entre ambas disciplinas.
El periodismo, explicó, exige equilibrio y objetividad, mientras que la escritura literaria necesita incertidumbre.
“Cuando pienso demasiado en mí como escritora, no escribo bien”, señaló.
La incomunicación como conflicto central
Más allá de los grandes temas, la autora puso el foco en un elemento cotidiano: la falta de comunicación dentro de la familia.
La novela no trata de pobreza ni de situaciones extremas, sino de algo más común y reconocible.
“No hace falta esperar a tragedias para empezar a hablar”, afirmó.
Un mensaje que resonó especialmente entre los asistentes.
Literatura y memoria
En la parte final del encuentro, Tibuleac reflexionó sobre su segunda novela y el contexto histórico de Moldavia. La identidad, el lenguaje y el legado del comunismo fueron algunos de los temas abordados.
La autora advirtió sobre el riesgo de olvidar el pasado y la importancia de construir una memoria colectiva.
Un arranque prometedor
La primera sesión de la Writers Series de la MOP se cerró con la sensación de haber asistido a un encuentro íntimo y profundamente humano. Con el aforo completo y una conversación que combinó literatura, memoria y emoción, el ciclo arranca con una acogida que anticipa nuevas citas de gran interés.




