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¿Sirve el protector solar? La ciencia desmonta los mitos virales sobre el cáncer de piel

La evidencia científica confirma que el uso de protección solar reduce el riesgo de melanoma, frente a los mitos virales que circulan en redes sociales

La Rebotica: ¿Sirve el protector solar?

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A Coruña

El debate sobre el uso del protector solar ha vuelto a encenderse en redes sociales tras las declaraciones del futbolista Marcos Llorente, que cuestionaba la relación entre la radiación ultravioleta y el cáncer de piel. Un discurso que ha generado polémica y que, según los expertos, puede ser especialmente peligroso.

Frente a estas afirmaciones, la evidencia científica es clara: la protección solar no solo funciona, sino que es una de las principales herramientas para prevenir el melanoma.

Una falacia estadística muy extendida

Uno de los argumentos más repetidos es que, desde que se utilizan más protectores solares, han aumentado los casos de melanoma. Aunque ambos hechos son ciertos, no existe una relación causal entre ellos.

Los especialistas lo explican como una falacia estadística: que dos fenómenos coincidan en el tiempo no significa que uno cause el otro. Es comparable a afirmar que cuando hay más paraguas, llueve más, o que el consumo de helados provoca ataques de tiburones.

Además, el melanoma no aparece de un día para otro. Muchos de los casos actuales se originaron hace décadas, cuando la concienciación sobre la protección solar era mucho menor y apenas existía información sobre cómo exponerse al sol de forma segura.

La piel tiene memoria

En dermatología hay una idea clave: la piel tiene memoria. Las quemaduras solares sufridas en la infancia o juventud pueden traducirse en problemas graves muchos años después.

Ese daño acumulado es el que explica el aumento actual de diagnósticos. No se trata del uso reciente de protectores, sino de la falta de protección en generaciones anteriores.

La evidencia científica es contundente

Más allá de opiniones, existen estudios sólidos que demuestran la eficacia del protector solar. Uno de los más relevantes es el ensayo Nambour, un estudio aleatorizado considerado de alto nivel científico.

En este trabajo se compararon dos grupos durante años: uno utilizó protector solar a diario y otro mantuvo sus hábitos habituales. El resultado fue claro: el uso continuado de protector redujo la incidencia de melanoma en un 50%.

Es decir, la protección solar no solo es útil, sino que tiene un impacto directo en la prevención del cáncer de piel.

Estar moreno no protege

Otro de los mitos más extendidos es que el bronceado actúa como defensa natural frente al sol. Sin embargo, la melanina no es un escudo eficaz.

El tono oscuro de la piel es, en realidad, una respuesta del organismo ante el daño provocado por la radiación. No es una protección previa, sino una reacción posterior.

En términos prácticos, la melanina ofrece una protección muy baja, equivalente a un factor 2 o 6 como máximo, muy lejos de los niveles recomendados por los dermatólogos.

Ni bloquea el bronceado ni la vitamina D

También es habitual pensar que el protector solar impide ponerse moreno o dificulta la síntesis de vitamina D. Los expertos desmienten ambas ideas.

En condiciones reales, las personas no aplican el producto de forma perfecta ni en la cantidad adecuada, por lo que siempre llega radiación suficiente para broncearse. Lo mismo ocurre con la vitamina D, cuya producción no se ve significativamente afectada.

El peligro de los “remedios naturales”

En paralelo, han ganado popularidad alternativas como el uso de aceite de coco como supuesto protector solar natural. Sin embargo, su eficacia es prácticamente nula.

Su factor de protección se sitúa entre 1 y 2, lo que equivale a no usar nada. Aunque puede hidratar la piel, no protege frente a la radiación ultravioleta y puede generar una falsa sensación de seguridad.

Los límites del propio cuerpo

El organismo dispone de mecanismos para reparar el daño que la radiación provoca en el ADN, pero estos sistemas tienen un límite.

Cuando la exposición es excesiva, esas defensas se saturan y dejan de ser eficaces. Por eso, confiar únicamente en la “biología natural” no es suficiente para prevenir el daño solar.

Protección siempre, no solo en verano

Los especialistas insisten en que la protección solar debe mantenerse durante todo el año, no solo en verano. A esto se suman otras medidas como buscar la sombra, utilizar ropa adecuada o evitar las horas centrales del día.

Todas ellas son complementarias, pero ninguna sustituye al uso de protector solar.

Confiar en la ciencia

En un contexto en el que las redes sociales amplifican mensajes sin base científica, los expertos piden cautela. Las opiniones de figuras públicas pueden generar confusión, especialmente entre los más jóvenes.

La recomendación es clara: confiar en la evidencia científica y en los profesionales sanitarios.

Porque, aunque el sol es vida, la protección sigue siendo imprescindible.

 

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