El Concello de Ourense admite facturas fuera de plazo en obras europeas y carga contra Intervención
El gobierno de Jácome reconoce retrasos en pagos, riesgo de pérdida de fondos y decisiones adoptadas pese a informes en contra del órgano de control

Obras paralizadas en la avenida de Portugal, en la ciudad de Ourense

El Concello de Ourense ha reconocido que varias obras financiadas con fondos europeos presentan facturas fuera de plazo y retrasos en su tramitación, en un documento oficial en el que el gobierno municipal trata de justificar la situación señalando directamente a la Intervención.
La respuesta de la Alcaldía, de ocho páginas, admite que aunque las obras están mayoritariamente ejecutadas, su tramitación administrativa no se completó en tiempo, lo que ha obligado a adoptar medidas excepcionales para evitar consecuencias económicas.
Entre esas medidas figura la aprobación en enero de facturas correspondientes a diciembre con efectos retroactivos, una decisión que, según el propio documento, se adoptó pese al informe en contra de Intervención.
FACTURAS BLOQUEADAS
El texto reconoce que varias facturas fueron presentadas a finales de año y no pudieron ser abonadas dentro del ejercicio, en parte por los reparos formulados por el órgano de control, que obligaron a revisar o devolver expedientes.
Esta situación generó un escenario en el que las obras estaban ejecutadas, pero no regularizadas desde el punto de vista administrativo, un elemento clave en proyectos financiados con fondos europeos.
RIESGO ECONÓMICO
El Concello admite que existe riesgo de pérdida parcial de subvenciones en función de los importes no ejecutados o no pagados en plazo, aunque sostiene que la pérdida total no es un escenario probable.
En algunos proyectos, como la Avenida de Portugal o la calle Alejandro Pedrosa, ese riesgo podría traducirse en la pérdida de varios cientos de miles de euros si no se logra justificar correctamente la ejecución.
EL RELATO DEL GOBIERNO
El documento insiste en atribuir la responsabilidad de los retrasos a la Intervención municipal, señalando que exigió informes adicionales y ralentizó la tramitación en un momento clave.
Sin embargo, el propio texto reconoce la existencia de problemas estructurales en la gestión municipal, como retrasos habituales en los pagos o la concentración de facturas a final de ejercicio.
CHOQUE INTERNO
El contenido de la respuesta evidencia además un choque entre el gobierno municipal y los órganos de control, al cuestionar los criterios de Intervención y defender decisiones adoptadas pese a su oposición.
Un conflicto que trasciende lo técnico y que pone el foco en la gestión política de los fondos europeos.
PLAZOS AL LÍMITE
El margen para evitar la pérdida de financiación sigue abierto, con el plazo de justificación fijado en el 30 de junio de 2026, ampliable hasta septiembre.
Hasta entonces, el Concello deberá cerrar administrativamente los expedientes y acreditar la ejecución de las obras para evitar una merma en las ayudas.
El documento deja una conclusión clara: las obras están hechas, pero la gestión administrativa llega tarde, y ahora el Concello se juega en los despachos lo que ya se ejecutó en la calle.




