El triángulo sísmico del interior de Lugo: por qué aquí se repiten los terremotos
Los expertos hacen un llamamiento a la calma, peor invitan a revisar los parámetros de construcción en los edificios ubicados en estas zonas

El triángulo sísmico del interior de Lugo: por qué aquí se repiten los terremotos
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Lugo
Lugo ha vuelto a mirar al subsuelo tras registrarse una serie de movimientos sísmicos en la zona de Triacastela, Becerreá y Baralla con hasta doce terremotos contabilizados, según los datos disponibles en el Instituto Geográfico Nacional. Pero ¿por qué unas zonas estás más predispuestas que otras a temblar?
Tal y como explicó en Hoy por Hoy Lugo el geógrafo Augusto Pérez, se trata de un fenómeno habitual en esta zona, caracterizada por una actividad sísmica recurrente. "Quienes viven allí ya están acostumbrados a notar pequeños terremotos; es algo normal y conocido desde hace tiempo", señaló.
Un territorio sísmico, pero estable
Galicia se asienta sobre un sustrato metamórfico muy rígido, lo que condiciona de forma decisiva el impacto de los terremotos. Según explicó el experto, este tipo de terreno permite que las ondas sísmicas se disipen rápidamente, reduciendo los daños incluso en casos de seísmos más intensos.
"Un terremoto de magnitud cinco aquí no tiene las mismas consecuencias que en una zona sedimentaria", apuntó. Como ejemplo, citó áreas como Monforte de Lemos, donde predominan sedimentos que retienen las ondas sísmicas y pueden aumentar la peligrosidad.
¿Cuándo hay que preocuparse?
La escala de Richter mide la energía liberada por un terremoto, pero sus efectos dependen mucho del terreno. Episodios trágicos como los de Lorca, ambos con seísmos en torno a magnitud 5, se produjeron en zonas geológicamente más vulnerables.
En Galicia, insiste Augusto, la situación es distinta: "No hay que alarmar a la población. Hablamos de un proceso neotectónico que existe, funciona y seguirá funcionando".
La explicación está en la red de fallas intraplaca que atraviesan el territorio gallego. Entre ellas destacan la falla de Monforte, la de Quiroga o de A Limia, esta última con continuidad hasta Portugal. Son fallas de desgarro, situadas en un denominado corredor transpresivo, donde la corteza terrestre se comprime y genera pequeños movimientos constantes.
La mayoría pasan desapercibidos. Solo cuando superan determinadas magnitudes, a partir de 3, se sienten por la población.
El experto apunta, eso sí, a una reflexión pendiente: revisar si los edificios en Galicia deben adaptarse aún más desde el punto de vista sísmico. Pero el mensaje principal es claro: no hay motivos para la alarma.
Sara Meijide
Redactora de Radio Lugo




