Crianza consciente: ¿estamos sobreprotegiendo a nuestros hijos?
Reflexión sobre la crianza actual: cómo educar hijos seguros y valorados sin caer en la sobreprotección ni perder la perspectiva sobre su lugar en el mundo

La aventura de aprender: Crianza consciente
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A Coruña
En La aventura de aprender de Hoy por Hoy A Coruña, Carmen Iglesias pone el foco en una realidad cada vez más habitual: la relación entre familias y profesionales que trabajan con niños. Profesores, entrenadores o monitores conviven a diario con padres y madres que, con toda la buena intención del mundo, consideran que sus hijos son los más especiales.
Y lo son, claro. Para cada familia, su hijo o hija ocupa un lugar único. El problema aparece cuando esa percepción se traslada al entorno educativo o social, donde los niños forman parte de un grupo y deben convivir en igualdad de condiciones.
Cómo ha cambiado la mirada de las familias
No hace tantos años, cuando un niño llegaba a casa diciendo que lo habían castigado, la respuesta más habitual era confiar en la autoridad del adulto. Existía una especie de pacto implícito: si había una consecuencia, probablemente había un motivo.
Hoy en día, en muchos hogares, la reacción es diferente. Se cuestiona más, se duda, se pide explicación inmediata. Esa evolución tiene aspectos positivos, como una mayor implicación en la educación, pero también puede derivar en una defensa automática que impide analizar la situación con cierta distancia.
La falta de objetividad: un riesgo silencioso
Carmen Iglesias insiste en una idea clave: nadie ve a un niño como lo ve su familia. Ni el profesor, ni el entrenador, ni cualquier otro profesional. Esa mirada está inevitablemente cargada de afecto, lo que hace que los defectos se minimicen y las virtudes se agranden.
El problema surge cuando se pierde la perspectiva. En una actividad extraescolar, por ejemplo, un entrenador toma decisiones en función del conjunto, no de un caso individual. Lo mismo ocurre en el aula. Pensar que siempre hay un trato injusto hacia nuestro hijo puede generar conflictos donde, en realidad, no los hay.
Aprender a frustrarse también educa
Uno de los grandes retos de la crianza actual es aceptar que los niños necesitan frustrarse. No todo puede salir como ellos quieren, ni deben recibir siempre el reconocimiento máximo.
No obtener un diez, jugar menos minutos o no destacar en una actividad no es un fracaso, sino una oportunidad de aprendizaje. La tolerancia a la frustración es una herramienta esencial para la vida adulta, y empieza a construirse desde la infancia.
La importancia de no idealizar constantemente
En el intento de reforzar la autoestima, a veces se cae en el error de ensalzar todo lo que hacen los niños. Sin embargo, no todo necesita ser celebrado como extraordinario.
La sinceridad, bien planteada, también educa. Una crítica constructiva, en el momento adecuado, ayuda a los niños a construir una imagen más realista de sí mismos. No se trata de desanimar, sino de acompañar con honestidad.
El peligro de cuestionar la autoridad delante de ellos
Uno de los mensajes más claros de la conversación es la importancia de cuidar lo que se dice delante de los niños. Criticar a un profesor o a un entrenador en su presencia puede tener consecuencias directas.
Cuando un adulto pierde autoridad a ojos del niño, se debilita la base del respeto. Además, los niños tienden a reproducir esos discursos sin filtro, lo que puede derivar en actitudes inapropiadas o conflictos innecesarios.
Si hay desacuerdo, el espacio para abordarlo debe ser otro, lejos de ellos.
El ejemplo como herramienta educativa
Los niños no solo escuchan, observan. Y, sobre todo, imitan. Las conductas de los adultos, tanto las positivas como las negativas, se convierten en modelos.
Perder el control, hablar desde la queja constante o adoptar una actitud de confrontación no solo afecta al momento, sino que deja una huella en su forma de relacionarse con el entorno.
Educar también implica revisar cómo actuamos como adultos.
Hablar sí, pero no de todo
El diálogo en familia es fundamental, pero no todo debe compartirse con los niños. Igual que se filtran ciertos contenidos en televisión o en otros ámbitos, también es necesario cuidar las conversaciones que tienen lugar delante de ellos.
Es importante hablar con los hijos sobre sus emociones, sus dificultades y sus vivencias, pero hay cuestiones propias del mundo adulto que deben mantenerse en ese ámbito.
Encontrar el equilibrio en la crianza
El mensaje final es claro: la crianza necesita equilibrio. Reconocer que nuestros hijos son especiales no debe implicar colocarlos por encima de los demás ni evitar cualquier experiencia negativa.
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DescargarEducar es acompañar, orientar y, en ocasiones, poner límites. También es permitir que los niños se enfrenten a la realidad con herramientas emocionales suficientes.
Porque crecer no consiste en sentirse siempre el mejor, sino en aprender a desenvolverse en un mundo donde todos cuentan.




