Sociedad

Raimundo Amador, blues con acento andaluz en el fuerte de Navidad

El artista sevillano repasa todos sus éxitos en una inolvidable actuación en Cartagena

Raimundo Amador en la segunda de las veladas que componen el festival “Los conciertos del Fuerte” de Cartagena en su novena edición. / NEWRONA COMUNICACIÓN

Cartagena

Eran las diez en punto y de la guitarra de Raimundo Amador empezó a brotar la magia que nos acompañó durante más de dos horas intensas, viscerales, donde los dedos del insigne guitarrista eran una prolongación de su alma.

“Pa mojá” fue la primera de las canciones que acompaño a una audiencia entregada en la azotea del fuerte de Navidad, en la segunda de las veladas que componen el festival “Los conciertos del Fuerte” en su novena edición.

En el escenario, un solvente cuarteto de músicos: el propio Raimundo, un magistral bajista, un guitarrista eléctrico que era el contrapunto y apoyo perfecto para las notas que brotaban de los dedos de Amador, en un delicioso diálogo entre ambos guitarristas, y por último, y no menos importante, la presencia de uno de los hijos de la estrella sevillana, Raimundo Amador junior, que aportó una precisa base rítmica al cajón flamenco y la percusión.

Raimundo Amador en el Fuerte de Navidad de Cartagena / NEWRONA COMUNICACIÓN

Estuvo a gusto Raimundo, quien en los años setenta formara con su hermano Rafael la mítica banda Pata Negra, y posteriormente, junto a Kiko Veneno, otro de los grupos más recordados de esa década: Veneno. El entorno, la entrega del público, la magia del lugar y la brisa marina, a veces algo molesta por la intensidad del viento, hicieron de la noche algo bonito y memorable.

En su repertorio, canciones ya eternas, con aire de blues caro, salido de la inspiración de quien puede presumir -aunque no lo haga- de ser el más claro heredero del arte de B.B. King, quien compartió con Amador escenarios en tantas ocasiones.

Llevó a su terreno canciones de Stevie Wonder y del propio B.B. King, y sorprendió con maravillas como una versión inspiradísima y casi improvisada de “El lago”, de Triana, una de las mejores piezas de la historia del rock español. Una delicia para los oídos.

A lo largo del concierto, sus interpretaciones más celebrados fueron las de sus canciones más populares: las sevillanas de Romero San Juan “Pasa la vida”, “La zarzamora”, “Camarón”, las composiciones de Kiko Veneno “Lobo López” y “Pata palo”, la divertida “El blues de los niños” y una pieza al bajo que fue un prodigio de digitación.

Para terminar, en un maravilloso fin de fiesta las ineludibles “Ay, qué gustito pa mis orejas” y “Bolleré”, que quitó las penas y volvió locos a todos los asistentes.

Raimundo Amador en el Fuerte de Navidad de Cartagena

Raimundo Amador en el Fuerte de Navidad de Cartagena / NEWRONA COMUNICACIÓN

Después un regalo en forma de bis culminó un concierto al que el público asistió en actitud casi religiosa, consciente de la grandeza de lo que estaba contemplando y del privilegio que supone ver actuar con un aforo tan reducido y con tanta cercanía física y emocional a uno de los grandes artistas que recorren los más importantes teatros del mundo con un arte que no está al alcance de cualquiera.

Y para reivindicar sus raíces flamencas, que impregnan toda su música, por mucho que gran parte de ella tenga inspiración americana (por momentos el recogimiento del recinto parecía emular un club de jazz de New Orleans, eso sí, ubicado en una privilegiada atalaya sobre el Mediterráneo), Raimundo se permitió dar una “pataíta” por bulerías mientras un público entregado le pedía otra.

En resumen, una noche más en los Conciertos del Fuerte, organizados por Puerto de Culturas y el Ayuntamiento de Cartagena que, como es marca de la casa, pervivirá en el recuerdo de quienes tuvieron el privilegio de vivirlo.

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