Condenado a 50 días de trabajos en beneficio de la comunidad por dar una bofetada a su hijo al manchar su coche de helado
La Audiencia Provincial de Murcia dice que se trató de una reacción "desproporcionada" y que "no fue la adecuada"
Balanza de la justicia
Murcia
Un hombre que dio una bofetada a su hijo, de cinco años de edad, porque se le cayó el helado en el coche en el que viajaban deberá cumplir una condena de cincuenta días de trabajos en beneficio de la comunidad al haber desestimado la Audiencia Provincial de Murcia el recurso que presentó contra la sentencia dictada por un juzgado de esa ciudad.
La sentencia de la Audiencia, a la que ha tenido acceso Efe, dice que la reacción del acusado fue desproporcionada y que su actitud no fue la adecuada, ya que el que se le cayera el helado cuando jugaba con su hermano, que también viajaba en el coche, no merecía aquel comportamiento.
El juzgado de lo Penal de Murcia que dictó la resolución que ahora se ve confirmada declaró probado que el incidente se produjo en julio de 2019, cuando el denunciado y sus dos hijos pasaban sus vacaciones en Mallorca, cuando los tenía consigo dentro del régimen de visitas establecido tras la separación matrimonial.
Al día siguiente, cuando la madre observó que el menor tenía una marca en la cara, llevó al niño al médico, activándose el protocolo de maltrato y abriéndose las diligencias penales que ahora han quedado sentenciados de forma definitiva por la Audiencia Provincial de Murcia al no caber recurso alguno contra su resolución.
Dice el tribunal que el menor no presenta afectividad negativa alguna hacia su padre y está bien adaptado en todos los ámbitos de su vida.
En su recurso de apelación, el acusado quitó importancia a lo ocurrido y alegó que nunca tuvo intención de causar lesión alguna al niño, ya que solo trató de corregirlo, dentro de sus obligaciones como padre.
Al desestimar el recurso, el tribunal comenta que pretender que un niño no manche el coche en el que viaja es, de por sí, un anhelo difícil de conseguir, y añade que el progenitor tuvo un doble comportamiento incorrecto, ya que dejó de estar atento a la circulación al volverse para dar el bofetón cuando conducía el vehículo.