Los Camachos suma más suelo pero sigue con poca potencia para liderar la industria del sureste español
Los empresarios denuncian que el polígono sigue en vía muerta por la carencia de infraestructuras básicas pese al blindaje contra las plantas de biogás

Entrevista presidente de Los Camachos, Antonio Betancort
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Cartagena
Cartagena ha movido ficha para intentar despertar a su gran gigante dormido, pero la realidad a pie de parcela es más dura. El nuevo Plan General de la ciudad acaba de ampliar la superficie de suelo industrial y, de paso, le ha puesto un 'candado' a las plantas fotovoltaicas y de biogás para blindar el terreno exclusivamente para fábricas. Sin embargo, para Antonio Betancourt, presidente del polígono de Los Camachos, el titular está claro: a día de hoy, el polígono no es el motor económico que la comarca necesita. "Hoy por hoy todavía no lo somos; hemos estado dejados de la mano de Dios", reconoce con sinceridad.
A pesar de que Los Camachos tiene el tamaño para ser uno de los polígonos más importantes de Europa, Betancourt advierte de que ganar metros en el mapa no sirve de nada si no hay asfalto ni servicios. "El suelo que acaban de calificar es suelo sin urbanizar, y el suelo en bruto no nos vale para nada", explica con contundencia. La clave del atasco está en una compra de terrenos entre el Ministerio y la Comunidad Autónoma que no termina de cerrarse. "Si el SEPES sigue divagando sobre la propuesta de compra, no vamos a seguir creciendo; esa es la realidad pragmática frente a la política", sentencia el representante empresarial.
El malestar de los empresarios no es por falta de ganas, sino por falta de infraestructuras básicas. Mientras otros polígonos de la Región de Murcia compiten con viales modernos y conexiones directas, en Los Camachos todavía pelean por terminar una rotonda o por conseguir que el tren llegue de una vez al corazón del polígono. "No somos un polígono que tenga unos viales en condiciones; necesitamos que el Gobierno de España desbloquee esto de una vez", insiste Betancourt, quien ve cómo la intermodalidad —esa unión mágica entre puerto, aeropuerto, autovía y tren— sigue sin materializarse.
Aun así, el blindaje que ha anunciado la alcaldesa prohibiendo las placas solares y el biogás ha sentado como una bombona de oxígeno. Betancourt celebra que se priorice la industria que genera empleo sobre la que solo ocupa espacio: "Han acertado al 100%, no tiene sentido que una fotovoltaica ocupe suelo industrial si no es para darle servicio a una empresa". Además, el nuevo plan permite ahora construir naves de hasta 30 metros de altura, algo vital para atraer a las grandes logísticas que antes se marchaban a otras ciudades. "Hay grandes empresas pidiendo un millón de metros cuadrados; podríamos pasar de 5.000 a 40.000 trabajadores", revela con esperanza.
El reto para este 2026 es que Los Camachos deje de ser el "eterno futurible" para convertirse en el éxito real de la comarca. El potencial está ahí, las empresas están preguntando en la puerta, pero falta que el dinero y las obras lleguen al ritmo de la necesidad. "Apostar por Los Camachos es apostar por Cartagena y por el futuro de las familias que necesitan estabilidad", concluye Betancourt.

Teresa García Navarro
Licenciada en Filología Hispánica y en Periodismo. Más de 30 años ligada a la comunicación. Comenzó...




