Álex, aspirante al MIR en la región: “Si me toca la lotería, me especializaré en medicina estética”

Entrevista a Álex, aspirante al MIR
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Cartagena
Álex y Elena se preparan para vivir una de las jornadas más decisivas de su vida profesional: el examen MIR. Este sábado, 24 de enero, la Región de Murcia se convierte en epicentro de uno de los momentos más decisivos para los futuros médicos: el examen MIR. Más de 2.000 aspirantes se han citado en la Universidad de Murcia, campus de Espinardo, donde la identificación comienza a las 13:30 horas, una hora antes de abrir los cuadernos de examen. Entre ellos, Álex y Elena comparten nervios, ilusión y la determinación de dar lo mejor de sí mismos tras meses de preparación intensiva.
Álex llega a esta cita tras ocho meses de preparación con jornadas de estudio de entre doce y catorce horas. “Sabía que esto era una carrera de fondo; un sprint no soluciona un maratón”, explica. Ha recorrido un camino de esfuerzo y disciplina, organizando su día según su rendimiento: “Por las tardes estoy algo más cansado, pero siempre he rendido mejor a última hora y por eso concentraba ahí las máximas horas posibles”. Entre sus preferencias se encuentran cardiología y cirugía general, aunque bromea con la opción de cirugía plástica: “Si me tocara la lotería, sería medicina estética”.
Aunque intenta tomárselo con calma, reconoce que la tensión es inevitable. “Sinceramente, tengo un poco más de nervios de lo habitual, pero después de tantos simulacros tampoco son tantos”, explica. Aun así, intenta afrontar la jornada con normalidad: “Estoy relativamente tranquilo, pensando que es un sábado más, pero en el fondo sé que es el último y en el que hay que sacarlo todo”.
La prueba tendrá una duración de cuatro horas y media y constará de 200 preguntas más 10 de reserva. Una vez abiertos los paquetes precintados no se permitirá el acceso a las aulas y estará prohibido el uso de teléfonos móviles o cualquier dispositivo electrónico, que deberán permanecer apagados desde el inicio del llamamiento hasta la entrega de las hojas de respuestas. Las personas aspirantes deberán acudir con su documento original de identidad, que deberá coincidir con el utilizado en la inscripción y permanecer visible durante toda la prueba. Solo estará permitido el uso de bolígrafo azul o negro, quedando invalidado el ejercicio si se emplea otro material.
En la Región de Murcia se ofertan en esta convocatoria alrededor de 439 plazas de formación sanitaria especializada, repartidas entre distintas disciplinas. Destacan las 100 plazas de Medicina Familiar y Comunitaria, 63 de Enfermería Familiar y Comunitaria, 19 de Pediatría, 19 de Enfermería Obstétrico-Ginecológica (matrona), así como plazas en especialidades hospitalarias como Anestesiología y Reanimación, Cirugía Ortopédica y Traumatología, Medicina Intensiva, Radiodiagnóstico, Cardiología, Endocrinología, Dermatología y Salud Mental, entre otras. La oferta incluye también una plaza de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, una especialidad muy demandada.
El apoyo familiar para Álex ha sido clave durante todo el proceso. “Mi familia me trata como si fuera un privilegiado, porque saben toda la presión que llevamos encima. El apoyo ha sido máximo siempre”, agradece. Incluso confiesa que hoy no irá solo al examen, ya que lleva consigo un pequeño amuleto: “Es un mechero muy antiguo que llevaba sin darme cuenta en los primeros simulacros y como me iba saliendo cada vez mejor, hoy también lo voy a llevar”.
Su vocación por la medicina nació siendo niño, influido por series de investigación y por el interés por el cuerpo humano. “Me gustaban mucho las ciencias y conforme han ido pasando los años tenía claro que quería dedicarme a esto”, recuerda. Con el tiempo, su idea inicial fue cambiando: “Al principio me atraía el mundo forense, pero ahora me gusta mucho más el trato con las personas y poder ayudarlas”.
A la hora de pensar en su futuro, prefiere no cerrarse puertas. “No tengo una especialidad definida porque en este examen te lo juegas todo, pero sí hay tres o cuatro que tengo en mente”, explica. Entre ellas menciona cardiología y cirugía general, y vuelve a bromear con la opción más mediática: “Si tocara la lotería, sería cirugía plástica o medicina estética”. En cualquier caso, insiste en ir paso a paso: “Primero hay que hacer un buen examen, estar contento con el resultado y haberlo dado todo; luego ya se decidirá dónde y cómo”.
También es consciente de la situación que atraviesa actualmente el sistema sanitario. Durante los meses de estudio ha estado algo desconectado de la actualidad, pero considera que las reivindicaciones del sector son necesarias. “Es un punto de inflexión; hacía falta pedir mejores condiciones porque es un sistema que no se va a sostener en el tiempo”, opina, recordando experiencias cercanas de falta de disponibilidad médica y el desgaste profesional.
A pesar del esfuerzo que ha supuesto llegar hasta aquí, hace un balance positivo del camino recorrido. “No ha sido un camino de rosas, pero tampoco un infierno. He aprendido muchas cosas que siempre me han generado curiosidad”, afirma. Tiene claro, eso sí, qué tipo de especialidad no elegiría: “No me gustaría una especialidad sin contacto con el paciente, como anatomía patológica o microbiología”.
Junto a él, Elena aporta otra historia de dedicación y constancia. Su objetivo es la pediatría, una vocación que ha ido consolidando desde el Bachillerato. Ha combinado largas jornadas de estudio con actividad física para mantener la cabeza despejada: “Al día estudiaba entre 10 y 11 horas y seguía yendo a CrossFit dos días por semana, incluyendo los domingos de descanso”, explica. La joven reconoce que el MIR ha sido un esfuerzo colectivo, estudiando en la biblioteca con amigas de otras especialidades, y que el apoyo familiar ha sido determinante: “Mis padres siempre me dicen que estudie, pero que también me relaje; el descanso es tan importante como el estudio”.
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Entrevista Elena, aspirante al MIR
Elena busca especializarse en pediatría. Su preparación ha sido intensa, con entre diez y once horas de estudio diarias, combinadas con CrossFit y momentos de descanso para mantener la concentración. Ha estudiado en la biblioteca junto a amigas que cursan otras especialidades, compartiendo descansos y ayudándose mutuamente a sobrellevar la presión. Su vocación por la pediatría se consolidó en Bachillerato y desde entonces ha trabajado con constancia para cumplir su objetivo: “Siempre he tenido claro que quería ayudar a los niños, y la pediatría es la manera en que puedo hacerlo”. Para acompañarla, lleva un talismán africano que su madre ha colocado cuidadosamente con su nombre y deseos.
Ambos aspirantes coinciden en que, más allá de la presión, el MIR representa un paso decisivo hacia su futuro profesional. “Primero hay que hacer un buen examen, estar contento con el resultado y haberlo dado todo; luego ya se decidirá dónde y cómo”, afirma Álex. Elena, por su parte, visualiza su residencia en Murcia: “Me gustaría quedarme aquí y en dos o tres años seguir trabajando en el hospital, y más adelante quizá trasladarme a un centro de salud cuando tenga hijos”.
Hoy, Álex y Elena no solo enfrentan un examen, sino que representan la combinación de disciplina, vocación y pasión que caracteriza a los futuros médicos del país. Entre nervios, estrategias de estudio y pequeños talismanes, ambos dan un paso crucial hacia la profesión que han elegido con convicción y esfuerzo.

Teresa García Navarro
Licenciada en Filología Hispánica y en Periodismo. Más de 30 años ligada a la comunicación. Comenzó...




