Incertidumbre y emoción a las puertas de SABIC: "Llevamos aquí toda la vida y no es justo que nos dejen así"
Empleadas con más de 20 años de antigüedad reivindican la viabilidad de la planta y piden que la compañía no se marche "de rositas"

Conexión primer día de paro en Cartagena
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Cartagena
Los trabajadores de la factoría de SABIC en La Aljorra han comenzado este jueves una huelga de dos jornadas para protestar contra el anuncio de cierre de la planta y la falta de información por parte de la empresa. Desde las cinco de la mañana, la plantilla se ha concentrado a las puertas de la factoría en un ambiente marcado por la "incertidumbre y el cabreo", tal y como ha explicado el presidente del Comité de Empresa, Pascual Sánchez.
Sánchez ha subrayado que este paro laboral se ha diseñado de forma estratégica para presionar la producción, señalando que "una planta química que para dos días supone quince días de inactividad". Según el representante sindical, el objetivo principal es forzar una negociación que, en primer lugar, "salve el empleo y, si no es posible salvar el empleo, salve a las personas".
Esta presión, sumada a la mediación de los Gobiernos central y autonómico, ha logrado que la dirección europea cite a los trabajadores el próximo 6 de febrero en Holanda, aunque Sánchez advierte de que las movilizaciones no se detendrán y que el día 3 habrá una nueva protesta en Cartagena. El sindicato desconfía del fondo de inversión alemán interesado en la compra, al que califican de "fondo liquidador", y denuncian que "lo que vienen a hacer aquí es cerrar" tras haber dejado ya a miles de personas sin empleo en otros lugares.
El drama personal tras décadas de servicio
A las puertas de la fábrica, el testimonio de los trabajadores refleja el impacto humano de la decisión de SABIC. Ana Belén, empleada que ha pasado por varias plantas de la compañía antes de enfrentarse a este nuevo anuncio de cierre, ha pedido que la empresa "no se vaya de rositas" y que se negocie un plan de rentas para los más veteranos y recolocaciones para los jóvenes: "Que nos den una solución, que no nos dejen abandonados".
En la misma línea se ha mostrado Maite, quien entró en la empresa como becaria hace más de 20 años. "Para mí la empresa es como una familia", ha confesado visiblemente emocionada, lamentando que tras décadas aportando su profesionalidad y sacrificando tiempo familiar, el futuro sea tan desalentador.
A pesar de la dificultad de la situación, los trabajadores mantienen la esperanza en la viabilidad de la planta. Maite ha recordado que el centro de La Aljorra es pionero en sostenibilidad, siendo "la única planta química del plástico que tiene placas solares", un factor clave para la producción de "plástico verde" en pleno proceso de descarbonización de la industria europea.




