34 años después se repite la historia en Cartagena
De los cócteles Molotov en la Asamblea en el 92 al inminente cierre de la planta de Sabic. José Ibarra y Antonio Miñarro reviven en la SER el estallido que cambió Cartagena y lanzan un aviso a los trabajadores de hoy: "Las promesas se las lleva el humo"

Entrevista José Ibarra y Antonio Miñarro, aniversario quema Asamblea
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Cartagena
El 3 de febrero de 1992, Cartagena no olía a pólvora de fiesta, sino a neumático quemado y gas lacrimógeno. Aquella tarde, un cóctel Molotov atravesó la cristalera de la Asamblea Regional y el Parlamento de la Región ardió. Fue el clímax de una ciudad que, "mientras el resto de España presumía de Juegos Olímpicos y Expo, sufría". Hoy, 34 años después, el fantasma de la reconversión vuelve a pasear y ha sido recordado por quienes estuvieron en primera línea de aquellos altercados.

José Ibarra y Antonio Miñarro reviven en Radio Cartagena el estallido que cambió Cartagena y lanzan un aviso a los trabajadores de hoy: "Las promesas se las lleva el humo"

José Ibarra y Antonio Miñarro reviven en Radio Cartagena el estallido que cambió Cartagena y lanzan un aviso a los trabajadores de hoy: "Las promesas se las lleva el humo"
Para el sindicalista e historiador José Ibarra, lo que ocurre hoy con la factoría de Sabic no es una novedad, es un 'dejà vu' sistémico. "Es el eterno retorno de la reconversión industrial", explica con la amargura de quien ya ha contado esta historia. En el 92 fue la empresa alemana Metal Europe la que desmanteló Peñarroya; en 2026, es el fondo alemán Mutares el que sobrevuela los restos de Sabic. "El mismo proceso de deslocalización donde la víctima siempre es la ciudad y su fábrica", sentencia Ibarra, recordando que en aquel entonces España tenía "glamour" mientras en Cartagena solo había dolor.

34 años después se repite la historia / Antonio Miñarro

34 años después se repite la historia / Antonio Miñarro
Una batalla campal de cinco horas
Antonio Miñarro, líder sindical en Peñarroya durante aquel volcán social, recuerda que el incendio no fue un accidente, sino el resultado de cinco horas de "guerra" urbana ininterrumpida. "Cuando quisimos romper el cordón policial se produjo una carga de tal magnitud que fue impresionante", relata. Miñarro describe una ciudad sitiada donde los antidisturbios se quedaron sin munición y tuvieron que recibir suministros de urgencia. "No murió nadie de milagro; una pelota de goma te revienta la cabeza", añade Ibarra, subrayando que la quema de la Asamblea fue la "bisagra" que hundió al socialismo en la Región y dio paso a la era del PP.

34 años después se repite la historia / Antonio Miñarro

34 años después se repite la historia / Antonio Miñarro
El aviso a los trabajadores de Sabic
Hoy, a las cinco de la tarde, la Plaza de España volverá a ser el kilómetro cero de una marcha que terminará, precisamente, ante la Asamblea. El mensaje de los veteranos para las 2.000 familias de Sabic es una advertencia cargada de escepticismo. "Que se crean poco las expectativas de los políticos", aconseja Miñarro, insistiendo en que sólo el papel firmado tiene valor cuando el empleo está en juego.

34 años después se repite la historia / Antonio Miñarro

34 años después se repite la historia / Antonio Miñarro
Ibarra cierra con una reflexión que es, al mismo tiempo, una luz roja para el futuro de la comarca: "Nuestros sectores son sólidos hasta que dejan de serlo". Según el historiador, Cartagena lleva 15 años sin recibir una gran inversión industrial nueva, lo que nos sitúa en una fragilidad peligrosa. "Las decisiones ya no se toman aquí, se toman en Arabia Saudí o en despachos muy lejanos", concluye, afirmando que la historia de Cartagena siempre se escribe bajo la sombra de la alerta permanente.




