El ecologista Rubén Vives advierte que el pisoteo masivo y la falta de arena nueva ponen en riesgo las últimas duna de La Manga
La instalación de vallados de protección busca frenar el deterioro de los arenales activos mientras los ecologistas reclaman medidas para paliar la falta de sedimentos que el mar se lleva en cada temporal

Entrevista Rubén Vives, Ecologistas en Acción
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Cartagena
La zona cartagenera de La Manga encara una intervención de urgencia para rescatar los pocos retazos de paisaje virgen que han sobrevivido al ladrillo. Con una inversión de 200.000 euros, el proyecto se centra en recuperar seis puntos estratégicos de dunas, un ecosistema que según Rubén Vives, de Ecologistas en Acción, hoy es prácticamente un recuerdo de lo que fue. El ecologista recuerda que la presión urbanística ha borrado hectáreas de arenales y que actualmente "lo que ha quedado ha sido prácticamente vestigios" concentrados en el dominio público marítimo terrestre. La actuación es vital porque, desde los años sesenta, casi todo el tramo que va desde Cabo de Palos hasta el kilómetro cuatro ha sido sellado y sólo queda la duna embrionaria, "la que conocemos cuando vamos a la playa en el verano", porque para el resto "ya no hay espacio físico" en el mapa de Cartagena.
Uno de los grandes retos en este entorno será combatir la "erosión de la biodiversidad normalmente pasiva" que sufren nuestras dunas por culpa de las especies invasoras que escapan de los jardines próximos. Vives explica que plantas como la uña de gato o el rabo de gato roban el terreno a especies autóctonas únicas de nuestro litoral como el cardo marino o la zanahoria marina. Para el ecologista, el daño es silencioso pero constante ya que "le metemos esto encima a unos hábitats que ya de por sí están mermados" por la construcción masiva. El plan busca limpiar estos espacios y devolverles su esencia original, permitiendo que la flora local pueda volver a colonizar la primera línea de mar, ya que "las especies silvestres cuando están bien conservadas son muy resilientes" a la colonización de especies exóticas.
Sin embargo, nada de esto servirá si no se controla el factor humano en una zona que soporta una presión turística extrema. El proyecto contempla el vallado de las dunas para evitar un daño irreversible porque "el pisoteo hace muchos años y eso hay que limitarlo", especialmente cuando cientos de miles de personas buscan zonas abiertas para pasear o ir en bicicleta y acaban invadiendo "estos trozos de arenales que quedan que no están construidos ni vallados". Rubén Vives señala que Cartagena y La Manga deben cuidar estos espacios frente a unos temporales cada vez más agresivos y una preocupante falta de sedimentos que ya no llegan desde el río Segura.
A esta falta de arena nueva se suma el impacto del cambio climático, que según Vives hace que los temporales sean "más grandes" y erosionen con más fuerza la costa. El ecologista advierte además de que prácticas como la limpieza intensiva de playas también perjudican el ecosistema si no se respetan los arribazones de posidonia que ayudan a retener la arena. "Es positivo recuperar lo poco que nos queda", concluye Vives con la esperanza de que este proyecto devuelva algo de vida silvestre al litoral cartagenero.

Teresa García Navarro
Licenciada en Filología Hispánica y en Periodismo. Más de 30 años ligada a la comunicación. Comenzó...




