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Opinión

En el nombre de hoy, con José Miguel Rojo: 'Aragón y la satisfacción del deseo (de ver el mundo arder)'

Columna de opinión del politólogo y profesor de Ciencia Política y Opinión Pública de la UMU

En el nombre de hoy: 'Aragón y la satisfacción del deseo (de ver el mundo arder)'

Murcia

Aragón (lo del Trasvase del Ebro parece que no le afectó mucho —tomemos nota—), mientras el bipartidismo se debilita. PP y PSOE pierden fuerza de manera simultánea. Parece evidente ya que estos resultados solo se pueden entender desde el clima emocional de hartazgo e indignación que sacude a España y que periódicamente alimenta el mismo bipartidismo que hoy se ve perjudicado por él.

Si bien es evidente que el PSOE toca suelo, la estrategia de Sánchez no se vio alterada anoche. El sacrificio de sus candidatos autonómicos sirve para un bien mayor: debilitar al PP demostrando de nuevo que su dependencia de Vox crece. Moncloa entra en modo trinchera, ya no es posible vencer, así que lo mejor es que gane el enemigo en las peores condiciones posibles. Y ciertamente el PP, que gana con claridad, se siente contrariado por un problema estructural: no saben qué hacer con Vox. Desde el ámbito académico, hay múltiples demostraciones de que la normalización de la derecha radical o la imitación de sus formas y de sus propuestas solo legitima simbólica a este actor y facilita el trasvase de votantes entre ambos espacios. Cuando se esfuerzan por demostrar que no hay tanta diferencia, por ejemplo convirtiendo a Vito Quiles en tu gran baza para el cierre de la campaña, el elector compra el aire fresco y «se queda a gusto». Porque hay un deseo satisfecho en el voto a los partidos populistas, una venganza, un «os vais a enterar», quiero ver el mundo arder, que se jodan. Dicho de otra forma, cuanto más se intensifican las emociones negativas contra el Gobierno central y más se azuza el catastrofismo, más crece la necesidad de encontrar un espacio de superación desde la ruptura. Unos cortan la leña y la prenden, otros se comen la carne.

Cuando el PSOE salga finalmente del Gobierno, el siguiente devorado será el PP. Porque la insatisfacción constitutiva del momento político actual no se acabará y ahora no habrá un espacio intermedio para satisfacerla. Parece, en cierto sentido, que el final del trayecto llegará con la eclosión de un nuevo régimen, del que no participará el bipartidismo. Solo entonces, y tal vez esto tarde en llegar, sabremos qué hace con Vox. Cuando la tendencia ya haya alcanzado el clímax.

José Miguel Rojo