Duelo perinatal: el dolor que no siempre se ve
Mirelle Rosique aborda por qué estas pérdidas siguen siendo invisibles y cómo acompañar a las familias que las viven
Duelo perinatal: el dolor que no siempre se ve
MURCIA
El último episodio del pódcast 'Aprender a vivir con la ausencia' centra su atención en uno de los duelos más silenciados y desconocidos: el duelo perinatal, es decir, la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o sus primeros días de vida.
Un tipo de pérdida que —como recuerda Mirelle Rosique, especialista en duelos y acompañamiento emocional— “suele vivirse en silencio porque la sociedad no sabe cómo mirarla, ni cómo nombrarla”.
Duelo perinatal: el dolor que no siempre se ve
Rosique explica que el duelo perinatal es especialmente difícil porque carece de recuerdos compartidos, de fotografías o historias que puedan sostener la memoria. Aun así, insiste en que el vínculo existe desde el primer momento en que una mujer imagina y proyecta la vida de ese bebé: “No se llora solo la pérdida biológica, se llora el futuro que se había soñado”.
El episodio aborda también el tabú que rodea a estas pérdidas en el entorno laboral, uno de los escenarios más duros para las madres y padres que regresan tras la pérdida. Muchas mujeres, dice Rosique, vuelven “con un cuerpo que ha cambiado, con un útero vacío y con un dolor inmenso que a menudo nadie sabe reconocer”. Los silencios, las miradas o los comentarios bienintencionados pero dañinos —como “eres joven, ya tendrás otro”— agravan ese sufrimiento.
La especialista subraya qué no debe decirse nunca y, sobre todo, qué sí necesitan estas familias: una escucha real, reconocimiento y la posibilidad de nombrar al bebé, darle identidad y un lugar en la historia familiar. “Nombrarlo le da cuerpo, memoria y presencia. Negar su existencia duele más que afrontarla”, afirma.
El podcast dedica parte de la conversación al papel del padre o la pareja, a menudo relegado como “acompañante” cuando también vive una pérdida profunda. Rosique explica que ambos atraviesan tiempos distintos en el duelo y que la comunicación y la ternura son esenciales, especialmente cuando la mujer enfrenta además cambios hormonales, físicos y emocionales muy intensos.
Otro punto central del episodio es la importancia de los rituales de despedida, desde plantar un árbol hasta crear un álbum familiar. Pequeños gestos que ayudan, dice, “a darle un espacio sagrado a ese bebé” y a integrar la pérdida en la vida de la familia.
El programa anuncia también las Primeras Jornadas de Pérdida Gestacional y Duelo Perinatal, que se celebrarán el próximo 19 de febrero en el Hospital Virgen de la Arrixaca. Un encuentro abierto a profesionales y al público general, pensado para romper el silencio y compartir experiencias con especialistas y familias que han vivido este tipo de duelo.
El episodio concluye con un mensaje claro: el duelo perinatal existe, duele y merece ser reconocido. Hablar de él no abre heridas, sino que ayuda a sanarlas.