El fenómeno de Cabo de Palos o cómo veranear en un pueblo pesquero cuesta ya lo mismo que un crucero de lujo
Los alquileres en agosto en un chalet se dispara hasta los doce mil euros mientras la falta de oferta empuja a los turistas hacia el principio de La Manga

Entrevista Eva Olivares de Abacasa
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Cartagena
Si tienen en mente alquilar algo en Cabo de Palos para este verano, la realidad es que "llegamos tarde" porque en este rincón "hay poquita oferta y tenemos mucha más demanda que oferta". Eva Olivares, gerente de Abacasa, explica que el movimiento empieza mucho antes de lo que pensamos y que "en diciembre ya tenemos a un montón de gente poniéndose nerviosa" para asegurar una reserva. El mercado está tan tensionado que, para el mes de agosto, "no te encuentras nada por menos de cinco mil euros" si buscas un apartamento normal de dos habitaciones. Si el objetivo es un chalé, la cifra se vuelve astronómica y se mueve entre los "diez mil o doce mil euros", una rentabilidad que ha empujado a muchos vecinos a dejar sus casas en verano porque "con ese dinero se pagan unas buenas vacaciones en un crucero o un hotel donde se lo den todo hecho".
Esta presión inmobiliaria está provocando un efecto dominó hacia las zonas cercanas. Los propietarios de La Manga "están viendo que como no hay en Cabo de Palos la gente empieza a irse allí" y ya están pidiendo "subir los precios" aprovechando el tirón. Según Olivares, el perfil del cliente ha cambiado y ahora el ochenta por ciento "es gente de fuera", principalmente familias de Madrid o Alicante, ya que los residentes locales "no pueden pagar cinco mil euros estando a solo diez minutos" de su casa. Sin embargo, el encanto de este "pueblo pesquero donde no hay grandes edificios y puedes hacer absolutamente todo andando" sigue siendo un imán irresistible porque "las personas que vienen por primera vez siempre repiten".
Incluso el mercado de compraventa está en cifras que Olivares califica de "disparatadas", con chalés que no bajan de los seiscientos mil euros y que muchas veces están "de origen y para meterte en reformas". La experta asegura que, pese a los precios, todo lo que sale vuela: "si yo tuviera cincuenta casas, las cincuenta las alquilaba". Para los que busquen disfrutar del pueblo sin arruinarse, la recomendación es clara y pasa por evitar el mes de agosto y optar por junio o septiembre, cuando el ambiente "está de maravilla y los precios son bastante más razonables" para el bolsillo medio.




