ATIM ofrece servicio jurídico a la mujer marroquí secuestrada en Murcia, y advierte: "Hay más Salmas"
Sabah Yacoubi asegura que la noticia ha generado consternación en la comunidad marroquí de la Región

Sabah Yacoubi: "Hay más Salmas"
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Murcia
La asociación ATIM Región de Murcia pone a disposición de Salma, la mujer marroquí que ha conseguido escapar después de permanecer dos años retenida en una casa de la huerta murciana, su equipo de acompañamiento jurídico especializado. La noticia ha provocado una auténtica consternación en la comunidad, donde hablan de un caso “horrible, horrible” y “difícil de imaginar”. “Nadie creía que una persona puede secuestrar a otra dos años”, ha dicho Sabah Yacoubi.
Como miembro de ATIM, explica que están intentando contactar con la joven. "Si ella o su familia lo permiten, el equipo jurídico iniciará las acciones legales oportunas. “Nuestro objetivo es asegurar que se haga justicia”, señala Yacoubi.
La portavoz de la Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes insiste en que lo ocurrido no es un hecho aislado: “En la sociedad hay más Salmas”. Con ello señala que hay otras mujeres y niñas que sufren secuestro, maltrato o violencia extrema en silencio, sin denunciar por miedo o porque, dice, “muchos hacen la vista gorda, no quieren reconocerlo”.
ATIM destaca que las mujeres inmigrantes son especialmente vulnerables. “La mujer inmigrante sufre el doble, sufre por ser mujer y por ser inmigrante”, explica. La falta de documentación, la dificultad para acceder a un empleo y la ausencia de una red de apoyo agravan esa vulnerabilidad, señala Yacoubi, que, además, denuncia un aumento del “discurso xenófobo y racista” en la región, que dificulta aún más su integración.
Una discriminación, añade, que también alcanza a sus hijos. “Siguen sufriendo nada más por la etiqueta que llevan, por sus nombres y apellidos”, asegura la portavoz, que vive en Murcia desde hace 26 años y percibe “un aumento de discriminación y de discurso racista” en los últimos años.
En el terreno laboral, ATIM denuncia irregularidades tanto en el campo como en el servicio doméstico. Sobre el proceso de regularización de inmigrantes, dice que “hay empresarios que lo hacen y van a seguir haciéndolo”. En el cuidado de personas mayores, explica, muchas mujeres trabajan sin alta en la Seguridad Social y, además, se ven obligadas a atender varias casas cuando solo están contratadas para una. “Lo pasan muy mal”, resume.
Mientras el caso de Salma se investiga, ATIM insiste en que su historia debe servir para abrir los ojos a una realidad más amplia. Una realidad de abusos, explotación y violencia que permanece oculta. “Hay más almas”, repiten.




