El viento y el aplazamiento del Carnaval dejan un fin de semana desigual para la hostelería de Cartagena
Los bares con terraza sufrieron cancelaciones y pérdidas, mientras que locales sin ellas se beneficiaron del desfile trasladado al domingo

Hostelería, bares de Cartagena / HOSTECAR

CARTAGENA
La alerta por fuertes vientos y la suspensión del desfile de Carnaval del sábado alteraron por completo las previsiones hosteleras de un fin de semana que, por la coincidencia de San Valentín y Carnaval, se esperaba como uno de los más potentes del año para los bares y restaurantes de Cartagena. Sin embargo, el impacto no fue igual para todos. Algunos negocios tuvieron pérdidas y numerosas cancelaciones, mientras que otros salvaron la jornada e incluso se beneficiaron del traslado del desfile al domingo.
En la Plaza del Rey, al Galeón el viento le condicionó de manera directa el trabajo del sábado. Su propietario, Antonio, explica que la previsión apuntaba a un lleno absoluto y por ello aumentó plantilla y adquirió más género del habitual. Sin embargo, la intensa racha de viento impidió abrir la amplia terraza del restaurante: “El domingo fue bastante bueno, pero el sábado no se pudo trabajar bien. Llamé a todas las reservas por la mañana y gran parte de ellas se cancelaron”.
El dueño reconoce que, aunque el género se pudo aprovechar en los días posteriores, el coste extra del personal sí lo asumió íntegramente, ya que había ampliado la plantilla pensando en un sábado de gran actividad.
Una situación completamente diferente vivieron en El Cantón, en la calle del Cañón. Al no depender de terraza exterior, los fuertes vientos apenas afectaron al servicio del sábado. Su propietario, Lucio, confirma que tenían el local “completo tanto a mediodía como por la noche”: “Solo tuvimos una cancelación de unos clientes de Alicante, porque recibieron un aviso de la AMET sobre el temporal. Por lo demás, todo normal.”
El balance fue diferente en El Parlamento Andaluz, en la Plaza del Icue, donde las fuertes rachas de viento obligaron a recoger completamente la terraza el sábado. Su trabajador, Pedro, confirma que “no había manera de sentarse fuera, volcaban las sombrillas. Suerte que dentro teníamos mesas y hubo trabajo, pero la terraza fue imposible.”
El local, que normalmente los domingos tiene poca afluencia, se vio beneficiado por el aplazamiento del desfile de Carnaval al domingo. La llegada masiva de público al centro por el desfile hizo que el domingo fuera incluso mejor que el sábado: “El domingo hicimos más del doble de lo que suele ser un domingo normal. Cartagena estaba llena; fue un gran día gracias al cambio de fecha.”
Lo que iba a ser un fin de semana de gran afluencia acabó convirtiéndose en un escenario desigual para la hostelería de Cartagena. Los negocios con grandes terrazas fueron los más perjudicados por el viento. Mientras que, aquellos con espacios interiores amplios o sin terraza pudieron mantener la actividad casi con normalidad.




