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La cara y la cruz del monte cartagenero, pinares con humedad y un matorral que acelera el fuego

El incendio de Cabo Tiñoso reabre el debate sobre prevención y responsabilidad ciudadana

ENTREVISTA I Manuel Páez, jefe de servicio de Defensa del Medio Natural. Director de la extinción del incendio de Cabo Tiñoso

ENTREVISTA I Manuel Páez, jefe de servicio de Defensa del Medio Natural. Director de la extinción del incendio de Cabo Tiñoso

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Cartagena

El incendio declarado en Cabo Tiñoso y que afectó a 98 hectáreas de monte bajo ha reabierto el debate sobre la prevención y el cuidado de los espacios naturales de la costa cartagenera. Dos días después de darlo por extinguido, el director de extinción del operativo y jefe de Servicio de Defensa del Medio Natural, Manuel Páez, analiza lo ocurrido y lanza un mensaje claro, el riesgo existe y la clave está en evitar que el fuego llegue a iniciarse.

El incendio quedó extinguido oficialmente hacia las dos de la tarde, tras varias horas de labores de remate. “Después de tener controlado el incendio tienen que pasar unas cuantas horas de trabajo en los cuales los equipos rematan todo lo que son las áreas calientes o los puntos que pudieran en un momento determinado por viento reavivar alguna posibilidad de que se reinicie”, explica.

El fuego comenzó en torno a las diez de la noche, en pleno episodio de fuertes rachas. “Era uno de los momentos más álgidos del evento de vientos”, señala Páez. Durante cinco horas, las condiciones fueron especialmente complicadas: “Las cinco horas de viento iniciales son realmente caóticas en el incendio y desde luego muy impresionantes para las personas que lo ven desde fuera”. La previsión de una bajada de intensidad a partir de las tres de la madrugada jugó a favor del operativo.

Un riesgo inherente a la costa cartagenera

Páez recuerda que Cartagena cuenta con una alineación de sierras a lo largo de toda la costa que comparte riesgos similares a los de Cabo Tiñoso o la Sierra de la Muela. “El riesgo de incendios forestales es intrínseco a nuestras masas forestales”, advierte, especialmente tras los episodios de sequía de los últimos años.

No obstante, matiza que los pinares de la costa mantienen mejores condiciones que los del interior gracias al aporte de humedad del mar. Aun así, insiste en que “el riesgo existe, por supuesto, sobre todo si de manera imprudente o accidental se produce el foco por el cual se pueda iniciar un incendio”.

La Región cuenta con aproximadamente 500.000 hectáreas, de las que cerca de la mitad son superficie forestal y más de 200.000 arboladas. “Toda esa masa está preparada para retener o contener un incendio es una afirmación que no puede hacerse. Lo importante realmente es que no se produzca el incendio”, subraya.

Prevención, gestión y acceso

El responsable forestal destaca que la prevención pasa por la planificación y la gestión. En los montes públicos, la Administración mantiene infraestructuras como fajas auxiliares, cortafuegos y trabajos de gestión forestal. “La propia gestión forestal es el mejor acto de prevención”, afirma.

En cuanto a los accesos, señala que en montes públicos los caminos suelen estar en condiciones adecuadas, aunque reconoce que en zonas privadas puede haber más dificultades. En cualquier caso, aclara que la falta de caminos no impide actuar: “El hecho de que no tengamos acceso no imposibilita que tengamos nuestros propios procedimientos para poder llegar a la zona de trabajo”, gracias al apoyo de medios aéreos y protocolos de traslado de personal.

Sobre la tipología del terreno en Cartagena, explica que predominan masas naturales con abundante matorral. “El matorral hace que el incendio sea más rápido y bajo las cubiertas de arbolado el incendio se nos frena”, detalla.

El factor viento y los incendios más complejos

Páez recuerda otros episodios complicados en la Región, como el incendio de la Sierra del Molino en 2010 o los registrados en Zarzilla o Jumilla. En el caso de Cabo Tiñoso, el viento fue determinante: “Los incendios empujados por viento tienen la maldad de querer buscar por dónde está el combustible que quiero quemar. Donde encuentro combustible quemo y donde no encuentro combustible me detengo”. Esto genera múltiples lenguas de fuego y perímetros más extensos, dificultando el control.

De no haberse producido la bajada de viento de madrugada, las consecuencias podrían haber sido muy distintas.

Llamamiento a la responsabilidad ciudadana

El jefe de Defensa del Medio Natural insiste en que la prevención comienza en el comportamiento individual. “Es bastante sencillo seguir las indicaciones y recomendaciones que lanza la Administración”, señala.

Recuerda que en la Región de Murcia no se puede encender fuego fuera de las áreas recreativas habilitadas, y advierte del riesgo de determinadas herramientas domésticas: “Una radial, para hacer un trabajo que puede parecer muy sencillo, produce un riesgo muy manifiesto de incendio y en muchos casos es el inicio de esos incendios”.

También subraya la importancia de evitar conductas imprudentes como arrojar colillas. “Las conductas humanas, el respeto de las conductas humanas, es lo que más ayuda a prevenir esos incendios”, concluye.

 

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