Raudatu y Lucas podrán terminar la etapa de los 14 años en las aulas del CEIP La Asomada antes de ir al instituto
El centro aprovecha sus infraestructuras para ofrecer primero y segundo de secundaria con el objetivo de que los estudiantes alcancen una mayor madurez académica

Conexión CEIP La Asomada, Cartagena
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Cartagena
En el colegio de La Asomada, en Canteras, el anuncio de la Consejería de Educación de recuperar primero y segundo de la ESO ha sido mucho más que un trámite administrativo; ha sido la respuesta a una demanda de padres, alumnos y docentes. Este centro con vistas a toda Cartagena será pionero en implantar el modelo de transición educativa que permite a los niños no tener que abandonar su entorno seguro a los 12 años, una etapa en la que, como reconoce la directora Encarna Hernández, los cambios hay que "mirarlos con mucha cautela" para que el salto no suponga una "ruptura emocional".

El CEIP La Asomada recupera la secundaria para evitar que los alumnos salgan del centro con doce años / ser

El CEIP La Asomada recupera la secundaria para evitar que los alumnos salgan del centro con doce años / ser
Una balsa de aceite para la conciliación familiar
Para entender la alegría del centro hay que mirar su logística: casi 300 alumnos, muchos de ellos dependientes de rutas de autobús que vienen desde San Antón o Torre Ciega, y un horario de 9 a 16H. con comedor incluido. Por eso, cuando el consejero confirmó que el servicio de comedor seguiría para los alumnos de secundaria, la directiva respiró tranquila porque “era una de nuestras principales preocupaciones”, admite Hernández, quien tiene claro que este modelo ayudará a los chavales a “llegar al instituto con una madurez que les hará afrontar tercero de la ESO mucho mejor”.

El CEIP La Asomada recupera la secundaria para evitar que los alumnos salgan del centro con doce años / ser

El CEIP La Asomada recupera la secundaria para evitar que los alumnos salgan del centro con doce años / ser
Esa tranquilidad la comparte Rosario Carrique, presidenta del AMPA, que ve en esta decisión una buena alternativa para suavizar el cambio. “Aquí los niños están mejor mirados, están como en casa”, explica Rosario, quien recuerda que en los grandes institutos a veces el profesorado “no da más de sí” por el volumen de alumnos. Para ella, que tiene un hijo con TDAH, este cambio es un triunfo personal: “Mi hijo no quería el colegio y desde que está aquí esto ha cambiado totalmente; hasta la psicóloga me lo dice”. Rosario defiende que lo ideal es “volver a salir con la edad de la antigua EGB” porque a los 12 años los niños aún no tienen la autonomía necesaria: “Yo ahora mismo no puedo dejar que mi hijo vaya y venga solo al instituto con esa edad, aquí en el cole van a conseguir esa independencia de forma positiva”.
Rahuda y Lucas, alumnos felices
Pero si alguien ha celebrado la noticia son Raudatu y Lucas, que ya se veían haciendo las maletas con el miedo propio de quien abandona su zona de confort. “Estaba feliz y triste a la vez porque me iba a separar de mis amigas y profesores, se lo habíamos pedido tanto a Encarna...”, confiesa Raudatu, una estudiante brillante que sueña con ser “doctora porque me gusta ver a la gente curada”, aunque no descarta ser modelo porque le “encanta la ropa”. Con una lucidez impropia de su edad, Raudatu admite que “aún no tenemos la madurez para ir al instituto solos y estar mezclados con los mayores”, por lo que quedarse dos años más con las monitoras que “hacen lo máximo para ponernos felices” es, para ella, el mejor regalo posible.

El CEIP La Asomada recupera la secundaria para evitar que los alumnos salgan del centro con doce años / ser

El CEIP La Asomada recupera la secundaria para evitar que los alumnos salgan del centro con doce años / ser
A su lado, Lucas, que lleva en La Asomada desde los cinco años, asiente. “Me daba mucho miedo salir de este colegio e intentar hacer nuevos amigos por si acaso”, reconoce con sinceridad, mientras pone en valor las instalaciones de su centro porque “tiene un patio enorme y los profesores saben perfectamente cómo hacernos aprender”. Lucas, que se debate entre ser “futbolista o policía”, aunque prefiere lo segundo por ser “un trabajo más estable”, sabe que sus padres están encantados con la noticia por la facilidad de los autobuses: “En mi antiguo centro no tenían y tenían que llevarme todos los días, y eso cansaba mucho”.
Un laboratorio que vuelve a latir
El reto ahora es técnico, pero en La Asomada juegan con ventaja. El colegio ya fue centro de secundaria hace años y ahora sólo toca adecuar espacios. “Ese laboratorio que se quedó ahí un poco olvidado es el que estamos ya poniendo en marcha”, explica con ilusión la directora, consciente de que cuentan con el espacio necesario para las aulas de tecnología y plástica. Aunque saben que “no va a ser todo maravilloso y fácil”, el equipo docente ya se ha puesto manos a la obra para que el próximo curso el CEIP La Asomada no sólo sea un colegio de primaria, sino el lugar donde sus alumnos terminen de hacerse mayores antes de volar definitivamente al instituto.

Teresa García Navarro
Licenciada en Filología Hispánica y en Periodismo. Más de 30 años ligada a la comunicación. Comenzó...




