"No nos gusta estar de huelga, pero la situación lo requiere"
El personal sanitario de Cartagena confía en alcanzar un acuerdo que evite repetir las movilizaciones en marzo tras cuatro días de servicios mínimos similares a los de un festivo

Álvaro Alcaraz, Rosa Jiménez y Maite Villamor, médicos de Cartagena Oeste

Cartagena
La huelga de médicos que recorre el país sigue dejando su huella en la Región y, de forma muy directa, en el Área 2 de Salud de Cartagena. En el Centro de Salud Cartagena Oeste, la semana avanza entre consultas cerradas y una sensación agridulce entre los profesionales. Alfonso Piñana, coordinador del centro, reconoce que el conflicto está derivando en “un aumento significativo de reclamaciones en los pacientes por estar sus médicos en huelga”. Según explica, la situación es compleja porque, aunque muchos usuarios comprenden los motivos, otros muestran su malestar, algo que los facultativos asumen como parte de un proceso necesario para lograr “una mejora posterior de la atención y la calidad de los servicios”.
La operatividad del centro se ha visto reducida drásticamente debido a unos servicios mínimos que funcionan prácticamente como un día festivo. De los quince médicos que componen la plantilla, las ausencias se han ido notando de forma progresiva a lo largo de la semana. Alfonso Piñana detalla que, al no haber servicios mínimos ordinarios, “las consultas de los médicos en huelga están cerradas” y eso obliga a que cualquier paciente que llegue y no pueda ser atendido por su titular tenga que ser “recitado para otro día que no esté de huelga su médico”. Es una logística complicada que los usuarios sortean como pueden, llegando incluso a darse la vuelta al ver los carteles informativos en la puerta.
A pesar de la tensión que se respira en las salas de espera, la doctora Rosa Jiménez asegura que el respaldo ciudadano sigue presente en el tú a tú de la consulta. “A nivel personal de mi consulta y de mis pacientes, la gente nos apoya y nos comprende la situación”, afirma la facultativa, quien recalca que el flujo de asistencia se está filtrando de manera natural hacia las urgencias cuando la necesidad es imperativa. Jiménez insiste en que la prioridad del colectivo “siempre son los pacientes” y confiesa con sinceridad que a los médicos no les gusta estar en esta posición, pero subraya que no están pidiendo “nada extraordinario, sino un estatuto propio y una regularización de nuestro trabajo”.
El horizonte de los profesionales está puesto ahora en el mes de marzo, ya que el calendario de paros prevé una semana de huelga mensual hasta junio. Sin embargo, la esperanza es que el Servicio Murciano de Salud mueva ficha antes de que se cumplan los plazos. Alfonso Piñana destaca que “lo que es menester es que no llegara la próxima convocatoria” si se consiguen avances en reivindicaciones clave como el quinto nivel de la carrera profesional. Desde el sector médico recalcan que su intención no es prolongar el conflicto, ya que como asegura la doctora Jiménez, “nuestra prioridad siempre es nuestro paciente y apostamos por darle lo mejor”, esperando que el sentido común prevalezca en las negociaciones para no tener que volver a colgar el cartel de huelga.




