Incertidumbre sobre 21 viviendas en El Portús: “Mi casa es legal desde 1960”
La Asociación de Vecinos reclama que el PGOU reconozca íntegramente el núcleo urbano y garantice la protección de las casas junto al dominio público marítimo-terrestre.

Viviendas afectadas El Portús / Vecinos El Portús

Cartagena
La Asociación de Vecinos de El Portús reclama soluciones definitivas a los problemas históricos que arrastra este núcleo costero de Cartagena. Su presidente, Luis Saura, y la vicepresidenta y presidenta de la Asociación de Mujeres, Toñi Navarro, han expuesto en la SER el cansancio vecinal ante la lentitud administrativa, el deterioro del paseo marítimo, la incertidumbre urbanística de 21 viviendas pegadas a la playa y la falta de servicios básicos como bares abiertos todo el año.

Toñi Navarro y Luis Saura, asociación de vecinos El Portús / SER

Toñi Navarro y Luis Saura, asociación de vecinos El Portús / SER
“Pensamos que es un sitio de veraneo, estacional, pero no es así. Cada vez hay más familias que están viviendo todo el año”, explica Saura. Actualmente hay entre 12 y 13 vecinos empadronados, cifra que podría aumentar en los próximos meses. “Vamos haciendo campaña, poquito a poco”, añade.
El estado del paseo marítimo sigue siendo una de las principales preocupaciones. Tras varios temporales, parte de la infraestructura ha vuelto a sufrir daños. “Es una playa donde las olas son muy fuertes, hemos tenido temporales con olas de cinco o seis metros. Eso desplaza mucha fuerza y rompe mucho”, señala Saura.
El presidente vecinal insiste en que los arreglos realizados hasta ahora son insuficientes. “Han ido poniendo parches”.
Según explica, la nueva licitación podría activarse en el plazo de un mes, tras la paralización anterior por cuestiones presupuestarias.
La maraña administrativa
El Portús depende de múltiples administraciones (Costas, Ayuntamiento, Comunidad Autónoma), lo que, según los vecinos, ralentiza cualquier avance. “Es un aburrimiento, porque al final no se hace nada. Es siempre chocarte contra un muro y estamos muy cansados”, resume Saura.
Esa complejidad se traslada incluso a la organización de las fiestas populares y la tradicional Jábega. Para celebrar cuatro días de actividades deben solicitar permisos a Costas del Estado, Medio Natural, Ayuntamiento y otras instancias. “Son todo trabas hasta para poner unos hinchables para los niños”, lamenta.
Viviendas en el aire
Uno de los asuntos más sensibles es el futuro de 21 viviendas situadas junto al dominio público marítimo-terrestre. Saura denuncia que en reuniones anteriores desde Costas se planteó que “hasta que las casas no se tiraran en El Portús no se iba a hacer nada”.
El presidente recuerda que muchas de esas viviendas cuentan con licencia municipal de hace décadas. “Mi casa se construyó en el año 1960 con licencia municipal. Hay escritura, registro de la propiedad y se está pagando IBI desde el año 61”.
Los vecinos rechazan la opción de acogerse a concesiones administrativas temporales. “¿Por qué tengo que tener yo una concesión administrativa de 70 años cuando mi casa es legal? Ahora somos nosotros los perjudicados”.
Un pueblo que tiene playa
Más allá de los conflictos, los representantes vecinales reivindican la identidad del lugar. “El Portús es un pueblo que tiene playa”, subraya Toñi Navarro, que insiste en que la etiqueta de destino exclusivamente vacacional debe desaparecer.
La falta de servicios también preocupa. El histórico bar Tío Pencho cerró hace décadas y actualmente solo funciona un chiringuito con concesión estival, cuya ubicación y dimensiones generan controversia. “Estamos a favor del chiringuito, pero lo queremos en un sitio adecuado”, señala Navarro.
Mientras tanto, los vecinos continúan ejerciendo de “anfitriones y embajadores”, atentos a la limpieza, al mantenimiento y a la convivencia.




