De niños mayordomos de la Dolorosa a dirigir la procesión. Casi 40 años de amistad en 'Los Coloraos'
Joaquín Cerdá y José María Martínez repasan en Hora Cofrade su trayectoria marcada por la tradición familiar, el relevo generacional y la responsabilidad de dirigir una de las procesiones más emblemáticas de Murcia

MURCIA
Hora Cofrade ha puesto el foco este martes en dos protagonistas cuya historia resume el espíritu de la Semana Santa murciana. Se trata de Joaquín Cerdá y José María Martínez, mayordomos desde niños y hoy responsables directos del funcionamiento interno de la Archicofradía de la Sangre, más conocida como Los Coloraos. Ambos comenzaron con apenas ocho o diez años como mayordomos de la Virgen de la Dolorosa y, sin pretenderlo, fueron asumiendo responsabilidades hasta convertirse en piezas clave del engranaje procesional, Joaquín como comisario de estantes, y José María como comisario de procesión.

De niños a mayordomos: dos décadas de amistad y compromiso en la Archicofradía de la Sangre
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Su historia es también la de una amistad forjada entre túnicas, estandartes y años compartidos dentro de la misma cofradía. Recuerdan cómo, siendo niños, se les colocaba al frente del estandarte con la instrucción de "portarse bien", una imagen que hoy contrasta con la complejidad de las decisiones que deben tomar para que la procesión avance al ritmo adecuado, cumpla horarios y responda a los imprevistos. Joaquín subraya que el trabajo se sostiene gracias a un gran equipo oculto dentro de la iglesia, mientras José María recuerda que lo que más teme un comisario "es lo que no depende de él, como es el tiempo".
Ambos destacan el papel esencial de la familia en la construcción de la identidad cofrade. Hablan de túnicas heredadas, de abuelos que planchaban la ropa colgada en las puertas de las casas, de monas y caramelos preparados en familia cada Martes o Miércoles Santo. Hoy son ellos quienes transmiten esa tradición a sus hijos. Joaquín vive con emoción que su hijo salga de mayordomo en la misma hermandad donde él empezó, mientras José María, cuyos hijos aún son pequeños, relata cómo ya piden tocar el tambor o participar en la burla.
El programa también abordó el relevo generacional. Ambos coinciden en que la Semana Santa murciana está en plena efervescencia: nunca ha habido tanta gente joven queriendo salir, ni tantas familias incorporando a los pequeños desde la cuna. En Los Coloraos, el grupo joven es hoy uno de los más activos, y la cofradía sigue acogiendo a personas sin tradición familiar que simplemente desean participar, rompiendo la idea de que la Semana Santa "es un coto cerrado".
Finalmente, han recordado la emoción irrepetible que sienten cada Miércoles Santo cuando se abren las puertas del Carmen. "Es el momento por el que se trabaja todo el año", reconocen. Y aunque la responsabilidad les acompaña durante meses, saben que cada paso bien dado, cada tramo ajustado y cada rincón lleno de público justifica el esfuerzo. Porque, después de casi cuarenta años, aseguran que la Semana Santa de Murcia aún les conmueve como el primer día.




