La familia Serrano abre las puertas de su "museo nazareno" en Casillas para celebrar el legado cofrade de varias generaciones
Hora Cofrade comparte una tarde de tradición, emociones y preparativos con una de las sagas más emblemáticas de la Semana Santa murciana
La familia Serrano abre las puertas de su "museo nazareno" en Casillas para celebrar el legado cofrade de varias generaciones
MURCIA
La Semana Santa de Murcia late con fuerza en cada rincón de la casa de la familia Serrano, en Casillas, un hogar que sus anfitriones definen como “un museo” y donde la tradición nazarena se vive durante todo el año. Allí se ha desplazado el equipo de Hora Cofrade, que ha querido mostrar cómo se prepara una de las sagas más icónicas de la ciudad para los días grandes de la Pasión.
La familia Serrano abre las puertas de su "museo nazareno" en Casillas para celebrar el legado cofrade de varias generaciones
Al frente de la familia está Ángel Serrano, nazareno desde hace más de cuatro décadas y fundador de varios pasos en Murcia, que rememora con orgullo sus inicios y el esfuerzo que ha supuesto mantener este legado. Ángel ha llegado a salir en hasta siete procesiones en un mismo año y presume, entre risas, de ser “quizá el único cabo de andas que ha sacado dos tronos en la misma Semana Santa”.
Junto a él, sus sobrinos y su hija Virginia representan la continuidad. David y José, estantes y cabos de andas, explican la dureza y la emoción de portar un trono, desde la técnica de las curvas hasta el peso real del esfuerzo, que se marca en el hombro “con callo pero con orgullo”. Virginia, mayordoma y recién estrenada mamá, muestra emocionada las túnicas en miniatura ya preparadas para su hija de cinco meses, símbolo de que la tradición sigue creciendo.
La casa bulle de actividad: planchas encendidas, túnicas almidonadas, cíngulos tejidos a mano y toda una logística familiar que comienza cada Miércoles de Ceniza. Chari, encargada de vestir a los suyos, confiesa que revisa cada puntilla y cada bajo “como si fuera para ella”.
La tarde termina, como manda la costumbre, con la merienda nazarena: huevos cocidos, monas con y sin huevo, empanadillas y bandejas de dulces. Mientras los niños preparan bolsas de caramelos —“con mucho chocolate, por favor”—, Ángel recuerda entre risas que llegó a repartir más de 250 kilos de golosinas en una sola Semana Santa.
El encuentro culmina con un mensaje que resume el sentir de toda la familia Serrano: “Viva la Semana Santa de Murcia. Esto es un orgullo y una tradición que no se puede perder”.