Joaquín Ángel de Domingo analiza el juicio a Jesús de Nazaret como "el proceso más irregular de la historia"
El Magistrado explica en Hora Cofrade que se vulneraron todas las garantías reconocidas por el Derecho de Gentes y que la detención y condena hubieran sido nulas incluso según la legislación de la época
Joaquín Ángel de Domingo analiza el juicio a Jesús de Nazaret como "el proceso más irregular de la historia"
MURCIA
En Hora Cofrade, el magistrado del Tribunal Superior de Justicia, Joaquín Ángel de Domingo, ha ofrecido una lectura jurídica del juicio a Jesús de Nazaret, calificándolo como "un proceso lleno de irregularidades" incluso para los estándares legales de hace dos mil años. El jurista explica que el llamado Derecho de Gentes, una forma primitiva de derecho internacional y de protección básica aplicable incluso a extranjeros, fue completamente vulnerado desde el primer momento.
La detención nocturna, realizada en plena Pascua judía, ya incumplía las normas vigentes; y el proceso posterior —sin defensa, sin pruebas, sin testigos y marcado por presiones políticas— habría sido declarado "nulo desde su origen" en cualquier sistema jurídico posterior. Según De Domingo, la presunción de inocencia no existía y bastó con que Jesús confirmara indirectamente su identidad para que se considerara culpable de blasfemia, sedición y traición.
El magistrado recuerda que tanto Pilatos como Herodes actuaron movidos por el miedo a perder su poder y cedieron ante la presión de un pueblo manipulado por autoridades religiosas y políticas. "El derecho saltó por la ventana cuando la política entró por la puerta", afirma, subrayando que la decisión de entregar a Jesús frente a Barrabás fue "la primera gran manipulación colectiva" registrada.
De Domingo compara esta ausencia de garantías con los fundamentos del Estado de Derecho, destacando cuánto ha avanzado la justicia desde entonces: hoy la carga de la prueba recae en la acusación, negarse a declarar no puede usarse en contra del acusado y la división de poderes evita que la política condicione las decisiones judiciales.
El magistrado también repasa el impacto cultural del proceso y su representación en el arte y el cine, destacando cómo la pasión y la crucifixión han marcado el imaginario jurídico, ético y religioso de Occidente. Y en clave personal, confiesa su vinculación con la Semana Santa murciana como mayordomo del Viernes Santo y devoto de La Oración en el Huerto, de donde destaca "la belleza del ángel, la mayor representación escultórica del ideal celestial".
La conversación concluye con una reflexión sobre la vigencia del mensaje: la trascendencia del perdón, la manipulación del poder y la importancia de que justicia y ley caminen juntas. "Un juicio injusto puede ser legal si la ley es mala", señala, "pero la historia nos enseña que sin garantías no hay justicia posible".