Cartagena se convierte en el santuario del Mediterráneo con la recuperación de una hectárea de Posidonia en la playa de Fatares
El proyecto Acción Posidonia logra una supervivencia récord del 95 por ciento en sus replantaciones y sitúa a la costa cartagenera a la vanguardia de la restauración marina mundial

Entrevista Theresa Zabel y Laura Quintana
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Cartagena
Cartagena no sólo mira al mar por su historia y su puerto; ahora también lo hace por su supervivencia. En las profundidades de la playa de Fatares, frente a la bocana del puerto, ha culminado uno de los proyectos de restauración ambiental más ambiciosos del litoral español. La alianza entre la Fundación Ecomar y Redeia ha logrado replantar una hectárea entera de Posidonia oceánica, una especie clave que, pese a su apariencia, no es un alga, sino una planta que actúa como el verdadero pulmón del Mediterráneo.
Teresa Zabell, conocida y laureada deportista y presidenta de la Fundación Ecomar, es tajante sobre la desconexión que existe entre la ciudadanía y la importancia del medio marino. “Muchas personas, aunque vivan en Cartagena, no son conscientes de que el oxígeno, en su mayoría, lo produce el mar; necesitamos el mar para vivir”, explica la doble campeona olímpica. Zabell utiliza una analogía educativa muy potente para explicar por qué Cartagena es ahora un punto estratégico: “Si tienes un examen con dos papeles, uno de tres puntos que es la tierra y otro de siete que es el mar, es obvio que hay que preparar primero el de siete para aprobar, porque más del 70% de la superficie del planeta es océano”.
Ese "papel de siete puntos" tiene en la Posidonia a su mejor aliado, ya que, según destaca la presidenta de Ecomar, “un metro cuadrado de esta planta produce hasta cinco veces más oxígeno que uno del Amazonas”. Sin embargo, la situación era crítica: en la última década se ha perdido entre un 30% y un 40% de estas praderas en el Mediterráneo, lo que obligaba a pasar de la "restauración pasiva" (proteger lo que queda) a la "activa" (volver a plantar).
Ciencia aplicada bajo las olas
La dificultad de este hito reside en la extrema lentitud con la que crece esta especie. Laura Quintana, directora del Departamento de Sostenibilidad de Redella, detalla que la Posidonia apenas avanza “de 1 a 4 centímetros al año”, lo que hace que cualquier intervención deba ser quirúrgica. El éxito en Fatares no es fruto del azar, sino de una investigación iniciada en 2017 junto al CSIC y el Imedea que ha logrado “verificar una tasa de supervivencia del 95%, algo muy relevante” en las zonas intervenidas.
El proyecto, denominado Acción Posidonia 1, ha escalado estos resultados científicos para actuar de forma masiva. “En 18 meses hemos replantado tres hectáreas en cuatro zonas diferentes del Mediterráneo y una de ellas, íntegra, se ha hecho en la playa de Fatares”, apunta Zabell. Este esfuerzo ha contado con un ejército de voluntarios, desde escolares hasta la Cofradía de Pescadores de Cartagena, quienes son “los primeros interesados en tener un mar sano porque viven de ello”.
El papel de los voluntarios locales
La operación bajo el mar ha tenido nombres propios en la comarca. El equipo estratégico en Cartagena, liderado por profesionales como José Luis Alcaide, ha coordinado a “cientos de voluntarios recolectando y atando fragmentos a estribos, incluso buzos plantando debajo del mar”.
Para Redeia, este proyecto es una forma de compensar el impacto de las infraestructuras eléctricas submarinas y transformar los números rojos en “números verdes”, tal y como describe Zabell. La meta es clara: concienciar a los cartageneros de que gestos tan simples como no fondear sobre las praderas son vitales para proteger a “uno de los seres vivos más longevos del planeta, con plantas que pueden tener más de un millón de años”.
Cartagena, con esta hectárea recuperada en Fatares, no solo ha replantado vegetación marina; ha blindado un ecosistema que captura CO2, estabiliza el fondo marino y garantiza que la biodiversidad de la zona siga teniendo una "casa" segura donde crecer.




