La crisis de Vox ralentiza el ritmo de negociación con el PP y obliga a López Miras a recalibrar su estrategia parlamentaria
La salida de Antelo del grupo parlamentario altera los tiempos de diálogo con Vox, cuya dirección sigue sin gestora definida

López Miras y Antelo / Europa Press

MURCIA
La crisis interna de Vox en Murcia ha alcanzado su punto más crítico con la suspensión de militancia de José Ángel Antelo y su expulsión del grupo parlamentario, tras una escalada de choques con la dirección nacional y la dimisión en bloque de la ejecutiva regional. Sus excompañeros de Vox lo apartaron como portavoz y lo enviaron al Grupo Mixto, acusando presiones y deslealtad interna.
Sin embargo, en el plano institucional, la situación es menos inestable de lo que podría parecer. La gobernabilidad no depende del voto de Antelo. El propio López Miras ha recordado en varias ocasiones que los presupuestos dependen de Vox, y no contempla otros escenarios de pactos alternativos
¿Qué cambia entonces?
Lo que sí queda tocado es el ritmo político. Con Vox reconstruyendo su estructura y sin gestora todavía designada, el PP deberá negociar con un interlocutor en transición mientras Madrid recompone la organización murciana
Antelo, por su parte, llega al Mixto sin capacidad de condicionar mayorías: su voto ya no es determinante, aunque puede introducir ruido político y tensar los debates, especialmente en leyes sensibles como la Vivienda Asequible —que ya cayó en 2025 por el rechazo de Vox, PSOE y Podemos— o los ajustes de la normativa del Mar Menor.
Qué significa para la gobernabilidad
El Gobierno de Fernando López Miras opera en minoría y su estabilidad dependía de una interlocución reconocible con Vox para presupuestos y leyes clave. Con Antelo fuera del grupo y un Vox en recomposición, el ritmo se altera, ya que los preacuerdos alcanzados con Antelo han saltado por los aires y ahora habrá que negociar con un Vox oficial reordenado. Lo que no está sobre la mesa es un entendimiento con el PSOE: el propio presidente ha descartado ese escenario, y así se ha movido en anteriores negociaciones.
Vivienda Asequible y Mar Menor, en suspenso
El decreto de Vivienda Asequible ya cayó en 2025 con el voto en contra de Vox, PSOE y Podemos-IU, y el Ejecutivo anunció que lo tramitaría como proyecto de ley. En la nueva situación, cada artículo exigirá pactos específicos con el Vox parlamentario que quede tras la crisis, pero sin abrir la vía socialista. El calendario y el contenido dependen ahora de la velocidad con la que Vox recomponga mando y disciplina.
En el Mar Menor, cualquier ajuste legal —plazos, control y sanciones— requerirá nuevos acuerdos. La fractura en Vox añade incertidumbre a su posición en materia ambiental y agraria, clave en el Campo de Cartagena, y traslada a San Esteban la necesidad de mimar cada votación si no quiere demoras en comisión y en pleno.
La gestora, la gran incógnita
Aún no hay designación oficial de la gestora que asumirá Vox Murcia tras el vacío orgánico. Hasta que Madrid no cierre el organigrama, la interlocución con el Gobierno será más lenta.
Murcia entra en fase de orfebrería parlamentaria. Sin un cauce estable con Vox hasta que haya gestora, y sin alternativa viable con el PSOE, el Ejecutivo de López Miras deberá coser mayorías sesión a sesión con el Vox reconfigurado.

Ruth García Belmonte
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UCAM, es la directora de Contenidos de la SER en la...




