Hora Cofrade recorre la Semana Santa de Murcia desde la mirada artística y urbana del arquitecto José Carlos Ruiz Castejón
El divulgador analiza la imaginería, los espacios y la experiencia colectiva de las procesiones a través del patrimonio y la historia de la ciudad

MURCIA
El programa Hora Cofrade nos ofrece este martes un viaje diferente por la Semana Santa de Murcia. No desde dentro de una cofradía ni desde la emoción del nazareno que pisa la calle, sino desde la óptica del arquitecto y divulgador José Carlos Ruiz Castejón, especialista en patrimonio histórico y creador del proyecto “Edificios Catalogados”. Ruiz Castejón ha explicado cómo vive las procesiones alguien que observa Murcia como un museo al aire libre, donde la escultura, la arquitectura y la ciudad construyen un mismo relato.
El arquitecto confiesa que, aunque no pertenece a ninguna cofradía, disfruta intensamente la Semana Santa desde niño, siempre con la mirada puesta en la imaginería religiosa, especialmente la obra de Salzillo, a quien define como “uno de los grandes aportes de Murcia a la historia del arte universal”. Desde esa sensibilidad, recorre día a día la Semana Santa murciana, explicando qué ver, dónde situarse y qué hace especiales cada procesión y cada esquina del casco histórico.
Para el Viernes Santo, por ejemplo, destaca la “mañana de Salzillo” y recomienda verla en los soportales de la Catedral, donde se mezcla tradición, encuentro entre familias y un escenario urbano que potencia la belleza de los pasos. Para el Viernes de Dolores, se detiene en la procesión del Amparo y en el traslado del Cristo del Gran Poder, donde encuentra un simbolismo único: un nazareno saliendo en rogativa sobre un muro construido, históricamente, para contener las avenidas del río.
A lo largo del programa, Ruiz Castejón reivindica la importancia del entorno urbano para entender las sensaciones que despierta cada imagen. Así, defiende ver el Miércoles Santo en el Puente Viejo, único cruce fluvial de las procesiones murcianas; el Domingo de Ramos en la calle Jara Carrillo, rodeada de edificios catalogados como el antiguo Palacio de la Inquisición; o la procesión del Perdón en la plaza de San Antolín, donde, según dice, “la cofradía respira su barrio y el barrio respira a la cofradía”.
El arquitecto también ensalza obras menos conocidas: el Lavatorio de González Moreno, las Hijas de Jerusalén, la imagen contemporánea del Rosario de Ramón Cuenca o el Yacente renacentista del Sábado Santo, que recomienda ver en la plaza de la Catedral, en un ambiente solemne y silencioso.
Ruiz Castejón deja un mensaje final: la Semana Santa de Murcia es única porque mantiene una personalidad propia, ajena a influencias externas, y porque combina arte, tradición y ciudad de una manera irrepetible. Y añade que, para disfrutarla plenamente, basta con salir a la calle con la disposición de ver no solo los pasos, sino también el patrimonio que los acompaña: “Cuando conoces la historia de un edificio, una plaza o una imagen, la emoción se multiplica”.




