La Región de Murcia vive un fin de semana entre tradición y ciencia con el Entierro de la Sardina y la Floración de Cieza como protagonistas
López Nicolás analiza desde la nutrición y la biología dos de los espectáculos más emblemáticos de la Región

MURCIA
La Región de Murcia ha vivido un fin de semana tan festivo como científico. El sábado, el cortejo conmemorativo del 175 aniversario del primer Entierro de la Sardina, celebrado por primera vez en 1919, recorrió el centro de la capital. Y el domingo, miles de visitantes se desplazaron a Cieza para contemplar la Floración, uno de los paisajes naturales más reconocibles del final del invierno. Pero esta vez, ambos acontecimientos se observaron con una mirada distinta: la científica.
En el Laboratorio, Jose López Nicolás ha analizado la sardina más allá del símbolo festivo: como alimento. Destaca que este pescado azul, tan presente en la cultura murciana, es “uno de los alimentos más completos y equilibrados de la dieta mediterránea”, rico en proteínas de alta calidad, vitaminas A, D, E y del grupo B, y minerales esenciales como fósforo, magnesio, potasio, hierro o zinc. También subraya el valor de los ácidos grasos omega‑3, claves para la salud cardiovascular.
Sin embargo, el experto recuerda que la tradicional sardina a la brasa implica riesgos cuando se cocina a temperaturas muy elevadas: pueden generarse hidrocarburos aromáticos policíclicos, sustancias presentes en la combustión incompleta que, consumidas con frecuencia, están vinculadas a efectos tóxicos y carcinógenos. Por ello, recomienda evitar las partes quemadas, reducir el tiempo de exposición al fuego y no abusar del consumo de pescados y carnes muy tostados.
La segunda parte del programa se ha trasladado a la Floración de Cieza y de otros puntos de la Región, como Mula, Moratalla o el valle de Ricote, donde miles de hectáreas de frutales ofrecen el espectáculo rosado y blanco que atrae cada año a miles de personas. Pero también aquí la ciencia tiene su espacio. El divulgador explica que la floración no es un fenómeno estético, sino un “proceso biológico extremadamente complejo” en el que intervienen genes, hormonas, relojes celulares y señales luminosas que permiten a cada árbol decidir cuándo es el momento exacto para abrir sus flores.
Los llamados genes integradores florales, los fotorreceptores que detectan la calidad de la luz, el efecto del frío invernal conocido como vernalización y la señal interna denominada florígeno fueron algunas de las claves científicas que explican por qué cada año el paisaje florece en fechas ligeramente distintas.
Un fin de semana, en definitiva, que ha unido fiesta, tradición y conocimiento, mostrando que en Murcia la cultura popular y la divulgación científica pueden caminar juntas para entender mejor lo que vemos, lo que celebramos y, también, lo que comemos.




