‘Las Fortalezas de la Ruta’ pone el foco en Trincabotijas, una fortificación decisiva en la defensa del puerto de Cartagena
El espacio de la SER sigue recorriendo baterías y castillos del itinerario de la Ruta de las Fortalezas para redescubrir su historia

Derribo del fuerte de Trincabotijas para construir una batería de cañones KRUPP / AFORCA

Cartagena
La Ruta de las Fortalezas de Cartagena atraviesa baterías, castillos y posiciones defensivas que durante siglos protegieron el puerto y que hoy forman parte del patrimonio histórico de la ciudad.
Dentro del espacio en Hoy por hoy Cartagena, dedicado a redescubrir estos enclaves, el presidente de la Asociación de Fortalezas y Castillos de Cartagena (AFORCA), Juan Lorenzo Gómez Vizcaíno, ha explicado la importancia de una de las posiciones más antiguas del sistema defensivo cartagenero, la batería de Trincabotijas.

Experiencia de Trincabotijas (1641) para comprobar como cerrar con fuego de la artillería la bocana / AFORCA

Experiencia de Trincabotijas (1641) para comprobar como cerrar con fuego de la artillería la bocana / AFORCA
Según relata Gómez Vizcaíno, este enclave marcó un punto de inflexión en la estrategia militar del puerto. Hasta entonces, la defensa se concentraba cerca del castillo de la Concepción, donde la artillería tenía un alcance limitado. “Las primeras baterías estaban a los pies del castillo de la Concepción, donde se situaba el puerto, porque la artillería no tenía mayor alcance”, explica.

batería de Trincabotijas Baja antes de su remodelación por la armada / AFORCA

batería de Trincabotijas Baja antes de su remodelación por la armada / AFORCA
Sin embargo, el avance de la tecnología militar llevó a plantear una nueva estrategia, defender la ciudad antes de que los barcos enemigos entraran en la dársena.
En ese contexto se realizó en 1641 la llamada experiencia de Trincabotijas, una prueba de tiro que demostró que la artillería podía cerrar la entrada del puerto desde la bocana.
“En 1641 se realizó la experiencia de Trincabotijas, que consistió en situar un cañón y realizar varios disparos para comprobar el alcance”, señala. “Comprobaron que el tiro llegaba hasta la isla de Escombreras y que incluso alcanzaba la Algameca Grande”.

TRINCABOTIJAS / AFORCA

TRINCABOTIJAS / AFORCA
Ese experimento confirmó que situar baterías en la entrada del puerto permitiría una defensa mucho más eficaz. “Si se colocaban estas baterías en la bocana, se podía obtener una defensa anticipada para Cartagena y evitar que los barcos enemigos entraran al puerto”, añade.
La primera referencia documentada a una batería en este enclave aparece en 1686, aunque su desarrollo se consolidaría durante el siglo XVIII y posteriormente sería reformada en el siglo XIX dentro del conocido plan O'Donnell.
“Se realizó un fuerte precioso, maravilloso, parecido al que hoy podemos encontrar al otro lado de la bocana, en el de Navidad”, recuerda.
Sin embargo, la evolución de la artillería obligó a transformar de nuevo el sistema defensivo. Apenas dos décadas después, la posición original se dividió en dos baterías: Trincabotijas Alta y Trincabotijas Baja.
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Subterráneos de Trincabotijas Alta que desaparecieron tras la explosión de 1950 / AFORCA

Subterráneos de Trincabotijas Alta que desaparecieron tras la explosión de 1950 / AFORCA
La batería inferior tuvo un uso muy particular en el siglo XX. Tras ser desartillada, la Armada instaló allí instalaciones para medir la firma magnética de los buques.
“Los barcos pasan entre dos boyas amarillas y se mide la firma magnética que dejan los cazaminas”, explica Gómez Vizcaíno.
Por su parte, la batería superior pasó a llamarse Comandante Royo, en honor a un militar que destacó en la Guerra de África y que estuvo destinado durante años en Cartagena.
En esta posición llegaron a instalarse dos grandes cañones Krupp de 30,5 centímetros, considerados en su momento entre los más potentes de la artillería española. “Eran los cañones más grandes que tenía España en ese momento”, señala.
Tras la Guerra Civil, buena parte de la artillería de Cartagena fue trasladada a otros puntos estratégicos de la península, especialmente al estrecho de Gibraltar, considerado entonces un enclave prioritario para la defensa.
“Cartagena estaba tan bien fortificada y tenía tanta artillería que, cuando terminó la guerra, se trasladaron muchos cañones a otros lugares necesitados de defensa”, explica.
Hoy, Trincabotijas es un lugar poco conocido para el gran público, aunque conserva elementos que siguen llamando la atención de quienes recorren la zona.
Entre ellos destaca una pequeña construcción situada en la parte trasera de la batería.
“Tiene forma de pirámide y mucha gente pasa por allí sin saber lo que es. Era el puesto de mando donde se situaba el telémetro para calcular la distancia de tiro”, concluye.

Nazaret Navarro
Periodista y presentadora en Radio y Televisión de la Región de Murcia. Actualmente, conductora de 'Hoy...




