Un cartagenero atrapado en Dubái cuenta cómo vivió el caos de la guerra
Abel Ramos ha regresado a Cartagena tras casi una semana de incertidumbre, alertas de misiles y evacuaciones

Cartagena
El ingeniero cartagenero Abel Ramos ya ha regresado a casa después de pasar seis días atrapado en Dubái tras el estallido del conflicto en la región. Durante una entrevista en Radio Cartagena ha recordado cómo vivió aquellos días de incertidumbre, desde la cancelación de su vuelo hasta las explosiones que escuchó en el aeropuerto.
Ramos ha explicado que llegó a Cartagena el pasado jueves por la tarde, después de varios días de espera. “Llegué el jueves. Yo estuve seis días, desde el sábado que fue cuando empezó el conflicto hasta el jueves llegué a Cartagena después del avión y el tren a las ocho de la tarde aproximadamente”.
El regreso estuvo marcado por los nervios hasta el último momento. “Había nervios antes de que saliera el vuelo, por aquello de que no lo cancelen, por Dios que no lo cancelen”.
Acostumbrado a viajar por trabajo, asegura que nunca había vivido una situación similar. “He cogido muchos aviones en mi vida, pero nunca como en este el comandante antes de despegar había lanzado una advertencia de que vamos a sobrevolar zonas… no se preocupen, no va a pasar nada”.
Todo comenzó cuando se encontraba en el aeropuerto esperando su vuelo de regreso a España. “Estaba sentado en la puerta de embarque, con mi ordenador, tomando un refresco, y alguien que tenía al lado me dijo que parecía que ese día no íbamos a volar porque habían cerrado el espacio aéreo por los ataques de Irán”.
A partir de ese momento empezaron a cancelarse vuelos y miles de personas intentaron abandonar el aeropuerto. “Había literalmente decenas de miles de personas intentando salir por el control de pasaportes”.
Horas después, Ramos ha contado que estaba hablando con su familia por videollamada cuando escuchó las primeras explosiones. “Estaba en el hall del aeropuerto hablando con mi familia por videollamada cuando se sintieron las dos primeras explosiones. No fue en el pabellón en el que nosotros estábamos, pero se sintió como si fuera aquí”.
En pocos minutos el aeropuerto se llenó de ambulancias y equipos de emergencia. “Se veía humo, cristales y empezaban a llegar bomberos y ambulancias”.
El cartagenero ha reconocido que entonces fue consciente de la gravedad de la situación. “Nunca había experimentado una cosa así. Sabía que estaba en una situación de guerra”.
Durante los días siguientes permaneció en el hotel siguiendo las recomendaciones de seguridad, aunque la escena a su alrededor resultaba desconcertante. “Al mismo tiempo que llegaba una alerta al teléfono de ataque con misiles había gente bañándose en las piscinas”.
Finalmente pudo regresar gracias a las gestiones realizadas desde España por su familia. “Mi mujer desde aquí llamó durante dos horas a la compañía aérea hasta que le cogieron el teléfono”.
El reencuentro ha sido especialmente emotivo. “Vino a buscarme mi mujer a la estación del AVE… fue un abrazo, te puedes imaginar”.
Ahora, ya en Cartagena, todavía intenta asimilar lo vivido. “Más allá del susto, a mí no me pasó nada grave. Pero es una experiencia que no me gustaría que nadie tuviera que pasar”.




