El Ayuntamiento de Lorca ordena a la CHS derribar o tapiar casetas en desuso okupadas como vivienda
La entidad tiene diez días para actuar y sino lo hará el consistorio

Belén Pérez, edil del Padrón junto a Evaristo, el arquitecto municipal

Lorca
El Ayuntamiento de Lorca ha dado un plazo de diez días a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) para derribar o tapiar media docena de pequeñas edificaciones e infraestructuras hidráulicas de su propiedad que llevan años ocupadas de forma ilegal como vivienda, y donde sus moradores viven en “condiciones infrahumanas”.
Se trata de un complejo de la CHS en la pedanía de Marchena, junto al río Guadalentín, con pequeñas presas y canales de derivación destinados a regular y desviar el caudal circundante hacia la red de acequias de riego.
Allí se encuentran seis pequeñas edificaciones cuya función original consistía en albergar mecanismos de apertura y maniobra de las compuertas metálicas y en la actualidad vive en las mismas un número indeterminado de personas sin ningún tipo de servicio.
El consistorio intervendrá de oficio para revertir la situación de esas edificaciones si la CHS no lo hace en los diez días que recoge la orden municipal de ejecución, que también ha sido remitida al Ministerio de Transición Ecológica como responsable último de esas infraestructuras.
Los trabajos tienen un coste previsto de 6.000 euros, según ha dicho la concejala de Padrón, Belén Pérez, que ha recordado que el consistorio llega a la vía ejecutiva después de la que la CHS haya ignorado el oficio que ya le remitió el 27 de noviembre pidiéndole que adoptara medidas para evitar la conversión de sus instalaciones en “infraviviendas”.
Técnicos de su departamento, tras recibir varias denuncias ciudadanas, han constatado las condiciones de precariedad en las que viven los habitantes de esas construcciones, que pueden llevar ocupadas ilegalmente desde 2021.
El arquitecto municipal que se ha desplazado a la zona ha elaborado un informe en el que indica que el lugar está repleto de basura y de escombros, como consecuencia de la presencia continuada de personas.
También advierte del deterioro de esas edificaciones y de la insalubridad de las mismas, y del peligro de la zona en la que se encuentran en caso de una riada




