"Hace más de diez años que no puedo bañarme en mi propia playa"
María Eulalia, portavoz vecinal, relata cómo la degradación del litoral de Cartagena está obligando a cerrar negocios y aísla a los residentes mayores

Entrevista portavoz Los Urrutias, María Eulalia
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Cartagena
La estampa de los veranos de toda la vida en Los Urrutias se ha convertido en un recuerdo en blanco y negro para sus residentes. Lo que antes era una playa "preciosa" y llena de actividad, hoy es, en palabras de sus propios vecinos, un escenario desierto marcado por el deterioro ambiental. María Eulalia, portavoz de la plataforma en defensa de la playa, resume la crudeza de la situación con una cifra que impacta: “Hace más de diez años que no me baño en esta playa”.
La realidad de este rincón del litoral de Cartagena es crítica tras los últimos temporales. Aunque se realizan labores de mantenimiento superficial, los vecinos denuncian que el problema de fondo sigue intacto. “Por mucho que limpien la orilla, si no quitan el fango de dentro, estamos siempre en la misma”, lamenta María Eulalia, quien explica que la acumulación de lodos y restos orgánicos genera un entorno hostil para el baño. De hecho, el acceso al agua es tan impracticable que los vecinos solo logran bañarse gracias a unas pasarelas que se adentran 50 metros en el mar: “Por dentro el agua está limpia, pero el problema son los primeros metros, por ahí no se puede pasar”.
Esta degradación no sólo afecta al ocio, si no que ha afectado gravemente a la vida social y comercial del pueblo. La falta de bañistas ha provocado un efecto dominó que ha vaciado las calles y obligado a bajar la persiana a la hostelería local. “Queremos que los bares que han cerrado vuelvan a abrir y que haya la vida que teníamos antes, porque era un pueblo con muchísima vida y se la han quitado toda”, afirma con resignación la portavoz, señalando que al no poder disfrutar del mar, “la gente se va a otro sitio”.
A la crisis medioambiental se suma el aislamiento logístico. Los residentes denuncian una falta de conexiones de transporte público que dificulta el día a día de quienes no disponen de vehículo propio, especialmente los mayores. Con apenas un par de frecuencias de autobús hacia Cartagena, la sensación de abandono es total. Ante la llegada de la Semana Santa y el buen tiempo, el mensaje de los vecinos es claro: “Que pongan las playas en condiciones” para recuperar un patrimonio fundamental del litoral de Cartagena.




