Rosa Peñalver carga contra la "foto indecente" de Trump y alerta de la vieja alianza entre religión y poder
La colaboradora de Hoy por Hoy Murcia y expresidenta de la Asamblea Regional reflexiona sobre la imagen de Trump rezando en el Despacho Oval y alerta del peligro de convertir la fe en herramienta política

Desde mi claro del bosque: "La indecencia de una imagen"
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Murcia
La imagen de Donald Trump rodeado por líderes religiosos, con las manos apoyadas sobre él mientras reza en el Despacho Oval, sigue generando debate. En su espacio semanal 'Desde mi claro del bosque', Rosa Peñalver dedicó este martes su columna a desmenuzar una fotografía que, asegura, "le parece indecente" por lo que implica y por el mensaje político que transmite.
Para Peñalver, la escena no puede leerse como un simple gesto espiritual. La autora sostiene que el impacto de la imagen reside en "la unión de política y religión", un binomio que —según denuncia— ha servido históricamente para justificar guerras, exclusiones y hasta proyectos de supremacía cultural.
La colaboradora recuerda que Trump ha repetido en numerosas ocasiones mensajes como "traigamos de vuelta la religión a Estados Unidos", lo que para ella forma parte de una estrategia que mezcla identidad nacional, poder político y referencias religiosas con una intención claramente ideológica.
La fotografía, bajo la lupa
Peñalver afirma que, bajo la apariencia de una escena cotidiana, la instantánea esconde "más mensaje y más ideología de lo que creemos". A su juicio, la presencia de una veintena de líderes religiosos imponiendo las manos al presidente estadounidense va mucho más allá de una oración "por los soldados americanos".
"¿A qué Dios reza esta gente?", se preguntó en antena, enlazando la reflexión con el rechazo al inmigrante, el discurso del odio y una visión del mundo que identifica como profundamente excluyente. "No basta con decir no, hay que decir desde dónde", añadió.
La escritora recordó que este tipo de imágenes no son nuevas y que, durante siglos, se han usado símbolos religiosos para avalar conquistas, invasiones o explotaciones de otros pueblos. Un patrón histórico que, según sostiene, hoy sigue reapareciendo "pero en versión siglo XXI".
Colonialismo, identidad y un mensaje que se repite
En su análisis, Peñalver comparó la escena con la propaganda de otros movimientos que han fusionado religión y nación para justificar acciones en nombre de una supuesta superioridad moral. "Es el viejo colonialismo de siempre, el de la defensa de la civilización cristiana como si fuera superior", afirmó.
La columnista sostuvo que, más allá de las biblias y los gestos de oración, lo que se esconde es un proyecto político que utiliza la religión como cobertura para legitimar decisiones geopolíticas, injerencias o políticas de exclusión. "Esto no tiene nada que ver con la religión; va de explotación de recursos por mucha biblia que aparezca en la foto", concluyó.
Para cerrar su reflexión, Peñalver recurrió a Virginia Woolf y a su célebre frase "como mujer carezco de país", reivindicando la necesidad de posicionarse desde un lugar que no pase por la confrontación religiosa ni por el discurso de la guerra cultural.




