El Gobierno reabre el misterio del 'Ursa Major', hundido frente a Cartagena, al admitir nuevas pistas sobre su enigmática carga
Una respuesta parlamentaria reabre las preguntas sobre si el carguero formaba parte de operaciones sensibles de la llamada flota fantasma rusa

El barco mercante ruso "Ursa Major" / Rosmorport

El Gobierno de España ha arrojado nueva luz sobre el misterioso hundimiento del carguero ruso 'Ursa Major', ocurrido en diciembre de 2024 frente a la costa de Cartagena. En una respuesta parlamentaria difundida este mes de marzo, el Ejecutivo detalla por primera vez información que ayuda a recomponer el puzle de uno de los episodios marítimos más enigmáticos de los últimos años.
Lo más relevante es que el Gobierno confirma oficialmente que el buque lanzó una señal de socorro tras tres explosiones en la sala de máquinas, lo que concuerda con las primeras observaciones de Salvamento Marítimo, que acudió al rescate en plena madrugada. Catorce tripulantes fueron evacuados con vida y trasladados al puerto de Cartagena, mientras que otros dos siguen desaparecidos a día de hoy.
Pero la gran novedad está en la carga. El Ejecutivo recoge en su respuesta las declaraciones del capitán: el 'Ursa Major' transportaba supuestamente 129 contenedores vacíos, varias piezas de repuesto y dos grúas. Un manifiesto que siempre generó dudas, y que ahora vuelve a cuestionarse tras nuevas informaciones reveladas por investigaciones recientes en España, recogidas por el diario La Verdad. Según estas pesquisas, el barco podría haber llevado dos bultos de unas 65 toneladas cada uno, que no figuraban en la declaración oficial y cuya naturaleza justificaría una ruta tan anómala entre San Petersburgo y Vladivostok, atravesando el Mediterráneo.
La respuesta parlamentaria admite que estos hallazgos periodísticos permiten “perfilar un escenario más claro” y reabren las preguntas sobre si el carguero formaba parte de operaciones sensibles de la llamada flota fantasma rusa. Y es que otras investigaciones apuntan a que el 'Ursa Major' podría haber transportado componentes vinculados a reactores nucleares, supuestamente con destino a Corea del Norte, una posibilidad que no se descarta un año después del hundimiento.
Con el pecio descansando a 2.500 metros de profundidad, la respuesta del Gobierno no cierra el caso, pero sí actualiza oficialmente la información y confirma que las hipótesis sobre la carga real del buque siguen abiertas.




